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La sociedad cubana ante el cambio

Juan Antonio Blanco Gil. (Cuba) Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá.
Contacto: jablanco96@gmail.com
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Juan Antonio Blanco
Comentario by: Juan Antonio Blanco
Modificado: 27/05/2008 18:23
Estimado Alcides: Vamos por partes: 1) “Las Damas de Blanco son el resultado de la tirantez política entre dos gobiernos. Es un engendro que se ha emancipado. Lo originó una pifia política del gobierno cubano, y EEUU aprovechó esa pifia para ahora manejarlas y conducirlas a su antojo. El cuartel general de las Damas se encuentra en Miami, y el Mando superior en Washington; esto es irrefutable” a) Usted, al parecer, pertenece a la escuela de pensamiento que cree que el conflicto bilateral entre Washington y La Habana explica todo. Yo lo veo de otro modo. Creo que el conflicto comenzó cuando Fidel Castro impuso un rumbo al país que no contaba con el consenso de la coalición antibatistiana. Ese conflicto, transformado en nueva guerra civil, fue internacionalizado por ambas partes: unos acudieron a la URSS y los otros a EEUU. Cuando la URSS desapareció La Habana buscó otro actor externo –Venezuela- que involucrar en una controversia de origen autóctono, cuyo centro radica hoy en el conflicto entre el régimen de gobernanza totalitario y el potencial de desarrollo del país que resulta bloqueado, en primera instancia, por aquel. b) La segunda parte de ese párrafo merece un “LQQD por carácter transitivo” al final. Se adelanta usted incluso a la Fiscalía cubana. 2) “Es muy cínico cuando ellas (Las Damas de Blanco) se auto titulan no políticas... si lo son”. a) Me parece innecesario e insensible llamar “cínicas” a personas en la situación de los familiares de esos presos. Le ruego que piense sobre eso. b) El movimiento de las Damas de Blanco como tal tiene una agenda con un sólo punto: lograr la liberación de sus familiares que consideran injustamente condenados a prisión por actividades no violentas. En lo inmediato, reclaman que atiendan las circunstancias que los rodean en prisión y que no son parte de la sentencia judicial: tratamiento a los enfermos, proteger a sus familiares de la violencia de los carceleros y de otros presos, situarlos a distancias cortas de la residencia de sus familias, proveerlos de agua potable, letrinas salubres, celdas sin vectores y otras necesidades básicas de las que los jueces no dispusieron en su decision se les privase. Toda esa crueldad es extra judicial. c) Hay Damas de Blanco que no eran disidentes antes del encarcelamiento de sus familiares y hoy se han politizado al ver lo que les hacen. Otras siguen adheridas a este movimiento humanitario monotemático en el sentido descrito arriba. Hay otras que eran disidentes u oposicionistas antes y han encontrado reforzadas sus ideas con esta experiencia. d) En la medida en que el causante de toda esta absurda situación es el gobierno cubano usted puede decir que la existencia de las Damas de Blanco tiene una connotación política porque pone en evidencia la impotencia del ciudadano ante una justicia que carece de independencia y un sistema carcelario que goza de impunidad. Digamos que “por carácter transitivo”. 3) “Si el gobierno cubano fuera más inteligente pondría en libertad a sus familiares para terminar de raíz con la excusa que las sustenta”. Me alegra estar cien por ciento de acuerdo con usted en este aspecto. Supongo que usted estaría de acuerdo conmigo en sería preferible remplazar la palabra “excusa” por “razón” para comunicar mejor la idea. Al decir “excusa” usted podría ser interpretado erróneamente como que insinúa que a estas abuelas, madres, hermanas, hijas, le interesa mas derrocar al gobierno o recibir apoyos externos que sacar de la cárcel a sus familiares. 4) “El punto es que existen cinco hombres encarcelados con penas muy injustas en EEUU. y se trata de obtener algún canje de prisioneros”. Me pregunto si los asaltantes del cuartel Moncada se hubiesen dejado cambiar por algún espía ruso en manos de los EEUU si Batista hubiese concebido esa operación. ¿Qué cree usted? No se deje turbar por la comparación de personajes que usted ama y odia. Piense que no es posible canjear activistas políticos no violentos que operan a la luz del día con cinco personas que entran en otro territorio con identidades falsas, pertenecen a una organización militar en un país enemigo de aquel al que llegaron, cumplen misiones de espionaje dentro de ese territorio y las reportan en códigos secretos a sus mandos superiores. Decir que estaban allí para espiar a aquellos cubanos a quienes La Habana considere terroristas –definición que el gobierno de la isla aplica con excesiva frecuencia a quienes no siempre lo son- es problemático. La organización para la que trabajaban también era responsable de las actividades paralelas de espionaje de Ana Belén Montes en el Pentágono por lo que persuadir a los circuitos de apelación sobre la naturaleza inocua del espionaje cubano en EEUU resulta una tarea cuesta arriba para los abogados. Pero me pregunto: ¿concedería el gobierno cubano tolerancia y libertad al FBI o la CIA para hacer lo mismo en Cuba si sólo vigilasen de manera encubierta a los miembros de los Macheteros o los Black Panthers que viven allá? ¿Permitirían a los servicios de inteligencia colombianos infiltrarse en Cuba para monitorear las actividades de miembros del ELN y las FARC residentes en Cuba? Este no es el caso de Elián González. Si La Habana quiere de veras – a veces me pregunto si ese es realmente el caso- lograr la liberación de esos cinco oficiales de su organización de espionaje hay otros caminos legales y políticos para ello. Pero por ahora parece más interesada en seguirlos usando con fines de propaganda que en desarrollar una diplomacia discreta a ese fin. Hay sin embargo, dos elementos comunes a los presos en Cuba y los 19 (recuerde esa cifra) encarcelados en EEUU. Sus derechos humanos básicos -que son inviolables aun después de haber sido condenados- y sus derechos como presos (condiciones de internamiento, acceso de familiares, inviolabilidad física, etc.) Creo que poner fin al conflicto endógeno cubano y a su internacionalización bilateral con EEUU es el mejor modo de acercar el momento en que sean liberados todos los que por diferente razón y sirviendo a uno u otro bando fueron a parar a la cárcel en estos años. También es el mejor modo acercar el momento de poder detener y procesar finalmente a quienes realizaron acciones terroristas, sea contra un vuelo de pasajeros civiles o contra una embarcación cargada de mujeres, ancianos y niños. Mientras tanto, intentar ponerle un símbolo de igualdad falaz a ambas categorías de presos (espías y activistas políticos no violentos) no acerca ese día; lo aleja. Esta es mi perspectiva Alcides. La de un familiar de presos políticos de la tiranía machadista y batistiana que es particularmente sensible cuando se acude a porristas o a este travestismo de la justicia que ya está en marcha en nombre de ideales a los que dedicaron su vida. Reflexione sin apasionamiento sobre todo esto. Respetuosamente, Juan Antonio Blanco