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CIUDADANOCERO: “Palabras de un colega”, por Alfredo Felipe Fuentes
El Sistema de la Salud Pública cubana.
A partir de 1964 el gobierno de Fidel Castro asumió el control exclusivo del Sistema de Salud cubano tal como ocurrió en el resto de las esferas de la vida social, económica y política en Cuba. Durante casi medio siglo asumiendo esta responsabilidad, el gobierno cubano ha presentado su Sistema de Salud como un modelo a seguir y no dudó en calificarlo de “potencia mundial”. Sin embargo, es posible que en esta rama sea donde se evidencie con mayor nitidez las violaciones y atropellos que durante todos estos años han regido la relación del Estado con relación al individuo. Las situaciones más graves de este sector se describen a continuación.
Situación del personal de la Salud Pública.
El profesional formado hace al menos una década, con un alto rigor docente, que una vez graduado logró un elevado nivel de conocimientos, sin embargo no es tratado por el Estado con la consideración que merecen los años que le tomó formarse a golpe de esfuerzo personal. Así contempla cómo otros sectores sociales son ampliamente mejor retribuidos jugando una función social ni remotamente comparable. Este trabajador, que económicamente pertenece al estrato social medio-bajo y lleva una vida de carencias injustificables, tiene que presenciar como su gobierno utiliza los resultados de su trabajo como bandera y carta de triunfo para exportar una imagen de preocupación y desvelo por el bien de su pueblo y de otros del tercer mundo. En este punto se utilizan los éxitos consolidados en décadas pasadas como la erradicación de la poliomielitis y otras enfermedades exantemáticas mediante campañas de vacunación masivas y los bajos niveles de mortalidad infantil y materna para, presentándolos como logros únicamente posibles en el socialismo, ser incorporados al discurso publicitario que persigue enmascarar la situación social real.
Especial mención merece el sometimiento extremo que, para todo trabajador subordinado al Ministerio de Salud Pública (MINSAP), implica la Resolución Ministerial 54 del 2 de julio de 1999, emitida por el entonces Ministro de Salud Pública Dr. Carlos Dotres Martínez y que es una de las más exquisitas aberraciones dictadas por el gobierno cubano.
DESDECUBA: “La araña hogareña ya no alumbra”
En el Noticiero estaba hoy Sean Penn, contando anécdotas de su encuentro con F. Castro. Apoyando la consumación de la dictadura comunista en Venezuela. Aquí se formaron muchos médicos. También se formó Villa Marista. A la sombra de instituciones como Villa Marista se desarrolla el sadismo. Qué contradictorio que un Estado a la luz forme médicos para sanar el cuerpo y ganar votos, y en la sombra haga prosperar un cuerpo de ejército de sádicos para destruir la oposición. Yo siempre he captado la ironía de Camilo cuando declaró que con el Caudillo no se podía estar en contra ni en la pelota. El mejor modelo para dominar sobre los seres humanos y someterlos hasta el aniquilamiento es el comunismo. Es el único sistema que se atreve a declarar abiertamente que las grandes ideas deshumanizantes presentadas como humanitarismo, justifican la muerte y la destrucción de los opositores que son antes privados de todos sus derechos.
Sean Penn ¿habrá visto lo que le hacen en su casa a Sara Marta? A mí me parecía estar viendo la película “Resident Evil” cuando los esbirros, paramilitares, asalariados del gobierno en espera de alguna prebenda dentro del sistema, saltaban la cerca de la casa de Sara en Río Verde para sitiarla. Eso es lo que se consigue con esa moneda sin duda fuerte que significa graduar muchos médicos que sanearan zonas olvidadas, pero después cuando esa misma familia necesite algo más, se acuerde de la libertad, será tal vez demasiado tarde.
HABANERASOY: “Reflexiones sobre la historia de Cuba”, por Uva de Aragón
Hace tiempo que creo que los aniversarios son ocasiones propicias para reflexionar. Este año se conmemoran 200 años de la Constitución de Cádiz y de la conspiración antiesclavista en Cuba, de José Antonio Aponte. ¿Qué relación hay entre ambos acontecimientos?
Recordemos que en 1789 la Revolución Francesa, aunque aspiraba a crear una sociedad basada en los principios de la Ilustración, rompe con sus esquemas reformistas. Un año antes había muerto en España Carlos III, y su sucesor, Carlos IV, se enfrentaba a un tablero internacional muy diferente, en que la alianza con Francia se quiebra. Las ideas revolucionarias que cruzan el Atlántico, la influencia del nuevo modelo demo-republicano de los nacientes Estados Unidos, la rebelión antiesclavista en Haití de 1804, coinciden con el surgimiento de una nueva generación de intelectuales en Cuba que empieza a destacarse alrededor de 1790. Poseen estos hombres no solo bienes materiales sino una concepción política, económica y social moderna. Representan la Ilustración Reformista. Francisco de Arango y Parreño es una de sus figuras más destacadas.
Lamentablemente, de aquellas aspiraciones en Francia de “Liberté, Égalité, Fraternité,” se pasó al terror y al golpe de estado de Napoleón Bonaparte. Los años de las guerras napoleónicas de 1792 a 1815, sin embargo, son de prosperidad económica para Cuba. Hay una demanda mayor de azúcar y tabaco, y el comercio con Estados Unidos se incrementa. Para poder producir más, aumenta la trata de esclavos. Los lazos comerciales con el vecino del Norte también revelan un interés en apropiarse de la isla de Cuba, situación que despierta recelos. La Generación del 92 está atrapada en contradicciones. Quiere libertades que España no le concede, pero al mismo tiempo considera necesaria su protección en caso de una rebelión antiesclavista como la de Haití o de crecer el interés de Estados Unidos y de la propia Inglaterra en poseer la Mayor de las Antillas.
HAVANATIMES: “Permiso para salir de Cuba (II)”, por Irina Echarry
En el primer viaje no le agradó el sitio destinado para hacer cualquier pregunta, o esperar a ser atendida por los trabajadores consulares. Un espacio muy pequeño en el jardín lateral, cercado de un modo que recordaba la seguridad extrema en el zoológico de la Habana.
Un techo – como el de la Oficina de Inmigración, de esos que multiplican el calor del sol – y unas pocas sillas donde esperaban 3 ó 4 personas cabizbajas.
Un par de señores tras una laptop le piden el carné de identidad. Son cubanos, ella solo quiero saber qué es lo que hay que hacer para solicitar la visa. Le entregan dos hojas, una indicando todos los papeles que le piden. Otra es la planilla de solicitud.
Aunque no va a hacer ningún trámite por el momento, su nombre queda registrado en la laptop.
Sale leyendo la amplia lista de requerimientos y se fija en un detalle: “número de cuenta en el banco, fecha en que fue abierta y saldo.”
Coño, jamás en su vida ha tenido dinero como para pensar en abrir una cuenta. Pero si piden eso es señal de que sin cuenta en el banco no habrá visa.
CAFÉFUERTE: “Chávez rumbo a Cuba: el cáncer escurridizo y la transparencia democrática”, por Sergio Valdivieso
El presidente venezolano Hugo Chávez acaba de anunciar que se va a La Habana para someterse a una nueva cirugía -la tercera en menos de un año- con el propósito de removerle una “lesión” de dos centímetros, una reaparición cancerosa del tumor que los médicos cubanos le extirparon en junio pasado.
“Me operaré en La Habana. Se acaba de tomar la decisión”, pero “sin carrera, mañana estaré actualizando las cosas y preparándome para el fin de semana”, dijo anoche el mandatario a través de la cadena oficial VTV.
También lo escribió @chavezcandanga en Twitter, donde tiene más de dos millones de seguidores. Dijo que el viaje era “sin carrera”, pero ya está haciendo las maletas. Como quiera pintarlo, se trata de una urgencia.
Lo van a operar los mismos médicos cubanos que le practicaron antes la cirugía para sacarle el tumor de la región pélvica. Todo está listo para el enfermo de La Habana. Será en el mismo lugar, el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ), el hospital militar adonde van a tratarse los jerarcas cubanos y las personalidades extranjeras con simpatías en la isla.
Todo está listo y ha decidido hacerlo allí porque “hay más seguridad para este tipo de operación”, según explicó para sacudirse del reproche por virar la espalda a los galenos nacionales.
DESDECUBA: “El patio de María”
Corrían los difíciles años ochenta, y la quietud de la Casa Comunal de Cultura de Plaza se resquebrajaba ante el embate de la oficialidad, por tratar de abortar un lindo proyecto que, contra viento y marea Mireya Felipe y María Gatorno, Directora y Sub Directora respectivamente de dicha institución, trataban denodadamente de hacer progresar: un espacio para el rock.
Era un hecho que esta manifestación cultural, a pesar del aislamiento y las duras prohibiciones, logró traspasar la muralla de bagazo de caña impuesta por los altos representantes de la cultura en nuestro país.
¡Rock no, es extranjerizante, y heavy metal mucho menos! Esas eran las voces oficialistas, que se dejaban escuchar y contra las que tenían que enfrentarse estas dos valerosas mujeres, buscando un lugar para los jóvenes amantes de esta manifestación cultural, donde la misma pudiera ser practicada.
Pronto Mireya fue trasladada a otra institución y María quedó sola, enfrentándose con toda valentía contra los viejos conceptos e ingeniándosela, con su suave y modulada voz, más propia de una fiel representante de la música clásica que del rock, para hacerle comprender a la nomenclatura oficial de Cultura, los beneficios de agrupar a estos inquietos jóvenes, y crearles allí, en el patio de la Comunal, un espacio para ellos.
ZONAFRANCA: “Irán-Venezuela: un peligroso remake”, por Gina Montaner
Era octubre de 1962 y durante 13 días el mundo estuvo al borde de un enfrentamiento nuclear. Fue el momento más crítico de la Guerra Fría y si no hubiera sido por el pacto que finalmente firmaron dos políticos pragmáticos como Kennedy y Kruschev, se habría cumplido el deseo de Fidel Castro de hacer uso de los misiles que los soviéticos habían instalado en Cuba.
Medio siglo después de la crisis de los misiles, Irán desentierra el estremecimiento de la Guerra Fría, esta vez con Hugo Chávez como reencarnación de Castro en el papel de agitador "antiimperialista" al otro lado del charco. A medida que las maniobras navales del gobierno iraní en el Mediterráneo tensan la situación con Israel, Estados Unidos y la Unión Europea, aumentan los temores en la administración Obama. Desde que Caracas estrechara lazos con Mahmud Ahmadineyad, el chavismo ha pasado de ser percibido como una estrafalaria molestia a una amenaza desestabilizadora en la Región.
Hace unos años la oposición venezolana le hizo llegar al gobierno israelí un informe que señalaba indicios de la presencia en territorio venezolano de cohetes de largo alcance fabricados en Irán. Una acusación que Chávez y Ahmadineyad rechazaron durante la visita a Caracas hace un mes del presidente iraní, en una gira que muchos vieron como un acercamiento de Teherán a la órbita del socialismo del siglo XXI que encabeza Venezuela seguida de Ecuador, Bolivia y Nicaragua.
VOXXI: “Q&A with Cuban author Yanitzia Canetti”, por Crystal Honores (Entrevista en inglés)
There are people who spend their lives dreaming of writing just one book, and then there are people –but not many– like Cuban author Yanitzia Canetti, who has written over 300 children’s books, 12 books for the adult audience, and translated several children’s literature classics including Curious George and Dr. Seuss titles. As if that weren’t enough, the Boston-based writer is also President of Cambridge BrickHouse, a doting wife and the mother to two boys. What makes her tick? We interviewed her to find out.
Q.- How did you get your first big break and who were your biggest influences?
A.- I have yet to get my “first big break,” but I will keep you posted. I don’t like to sit still very long and I never really feel as if I’ve achieved something specific. I am always on the move, creating a path and being part of a greater creative process, which I enjoy greatly.
My biggest influences in everything I do and create are my family first, and friends, teachers I meet, and the fabulous people I come across every day. Among them are my impassioned parents; my fabulous grandparents; irreverent teachers, such as my beloved Ulises Cruz or Rafael Tena; people who value friendship over everything else, such as Reuben Vaisman; or those who have truly changed the course of my life, such as Teresa Mlawer, Raquel López Varela, Pere Gimferrer, or Maria Eugenia Haya. I know I am leaving out many other people, including past loves and losses. But all of them have informed my decisions and my views or changed my direction in life in some way.
HAVANATIMES: “Cubanos y el ‘daño antropológico’”, por Alfredo Fernández
Recientemente al comentarle a una amiga acerca de la situación que atravesamos los cubanos y el país. Ella, sin permitirme concluir, me saltó encima y casi alterada me dijo de lo poco atinado que resultaba hablar del tema, pues según ella, “lo que uno no puede cambiar, sencillamente no se analiza.”
Esta amiga cree fervientemente que sus problemas encontraran solución toda vez que abandone el país.
Una ex amiga, también cubana, con la cual mantuve excelentes relaciones justo hasta el preciso momento en que se me ocurrió invitarle a ver en el sitio web Estado de Sats, el video dedicado a “Los medios de información en Cuba” que, en diciembre último, gravé junto a David Canela y Eliecer Ávila.
Esta “amiga” sin pensárselo dos veces me respondió con un ríspido email en donde me aclaraba su condición de “Representante de Cuba por el mundo” (mi ex amiga ahora se encuentra en Japón haciendo un doctorado).
Estas son las horas que no entiendo el temor de esta persona a cliquear en un sitio, más todavía si se encuentra a miles de kilómetros de sus censores. Grande debe ser la patología que se padece cuando, pese a tanto mar por medio, se experimentan semejantes miedos.
LAPUPILAINSOMNE: “Juan de los Muertos: Los zombies en La Habana no se curan con VampiSol”, por Antonio Enrique González Rojas
Siempre se prende fósforos justo al borde de las suelas del cine cubano, que lo sobresaltan a buena hora, con llamaradas renovadoras (al menos vivificantes), de su común transcurrir por la cuerda tragicómica y minimalista. Pues cuando el intimismo autoral es norma, la grotesca espectacularidad se revalida como signo de ruptura, de arte puntero.
Entre los más recientes sacudones propinados a los meros fundamentos de la fílmica nacional, clasifica la cinta Juan de los Muertos (Alejandro Brugués, 2011), traspolación al contexto cubano de los códigos visuales y resortes dramáticos distintivos del muy prolífico cine de zombies, y de la estética gore o splatter. Es un nuevo y loable intento por indagar los potenciales estético-conceptuales que el cine de género puede ofrecer para la pantalla cubana, como ha sucedido con el western (sólo mencionar Las aventuras de Juanquinquín, de Julio García Espinosa, 1967), el policiaco noir (El extraño caso de Rachel K, de Oscar Valdés, 1983 y Kleines Tropicana, de Daniel Díaz Torres, 1997), las cuales han proporcionado buenas dosis de oxígeno a la cinematografía criolla, y con el terror propiamente dicho, con las previas incursiones lideradas por la inefable franquicia de ¡Vampiros en La Habana! (Juan Padrón, 1986 y 2003), y otras realizadas desde los márgenes indies criollos, por Jorge Molina (Molina´s Culpa, 1993, Molina´s Fantasy, 2009 y Molina´s Ferozz, 2010), y Arturo Infante (CDR 666, 2010), logradas todas con un rigor artístico, muy por encima del facilismo mimético.
DILETANTESINCAUSA: “El debate intelectual”, por Roberto Madrigal
El reciente monólogo a tres voces perpetrado durante la reciente Feria Internacional del Libro, por los corifeos Leonardo Padura, Reinaldo González y Senel Paz, melodramática y escamoteadoramente titulado “Tan cerca y tan lejos. Literatura cubana de autores residentes fuera del país”, no solo ha suscitado numerosas y merecidas respuestas, sino que ha puesto en la palestra, una vez más, el tema de la posibilidad de un debate intelectual entre las mal llamadas “dos orillas” de la cultura cubana.
Hay dos dificultades fundamentales que habría que vencer primero para que el debate tuviera sentido. La primera de ellas es que en Cuba, a no ser los disidentes, no hay intelectuales en la definición amplia del término. Stefan Collini ha hecho una de las definiciones más universalmente aceptadas del concepto de intelectual. En primer lugar está el hecho subjetivo: un intelectual es aquel que lee mucho, le interesan las ideas y se dedica a “la vida del pensamiento”. Es a lo que la mayoría de la gente se refiere cuando hablan de un tipo intelectual. El segundo aspecto es el hecho sociológico, que describe a cualquier persona con un título universitario. Es lo que define el diccionario, las personas que se dedican profesionalmente al estudio o a actividades que requieren un empleo prioritario de la inteligencia. Hasta aquí, muchos cumplen con la definición. Pero el tercer aspecto, que es el más importante para los asuntos que nos interesan, es el papel cultural. Dice Collini que un intelectual es alguien que primero obtiene un nivel de logro creativo, analítico o académico y que a partir de ahí usa los medios de difusión para comprometerse con las preocupaciones de un público más amplio, convirtiéndose en una voz reconocida. Es quien se involucra en la discusión pública de los asuntos de política pública. Este aspecto de la definición no la cumple ningún escritor o artista oficial, porque como bien señala en un artículo reciente Antonio José Ponte en Diario de Cuba, ”hablan... desde el centro de un mundo del cual uno puede alejarse, pero al que tiene que volver si de veras desea alcanzar cumplimiento”.
VERCUBA: “Ni dar ni oír consejos (I)”, por Zurelys López Amaya (Entrevista a Fernando Pérez)
La obra de Fernando Pérez destaca dentro de la cinematografía cubana por su singularidad. Es casi un lugar común decirlo, pero filmes como Clandestinos (1987), Hello Hemingway (1990), Madagascar (1994), o el más reciente, José Martí, el ojo del canario (2010), dan fe de un modo de ver y decir propio, reconocible en obras tan diversas como La vida es silbar (1998), donde el discurso se torna metafórico, poético en su afán de representar la compleja realidad cubana actual, o Suite Habana (2003), donde ese mismo afán se expresa a través de un estilo más próximo al documental. Una constante búsqueda, una mirada ingenua y profunda, ese empeño por descubrir los resortes ocultos del comportamiento humano en circunstancias más o menos adversas, más o menos cotidianas, pero sin renunciar a ciertos valores esenciales, a cierta “calidad del espíritu” sin la cual -parecen decirnos sus obras- nada tendría ya sentido; eso es, creo, lo que distingue al cine de Fernando Pérez.
¿Dónde comenzó el deseo de ver realizados sus sueños de hacer cine?
Recuerdo la primera vez que fui al cine. No estoy seguro de la edad, pero tendría seis, siete, quizás ocho años. Mi papá, que era cartero, era muy imaginativo, muy fantasioso. Recuerdo que estuvo como una semana en la casa donde vivíamos en Guanabacoa, poniendo papelitos por las paredes que decían “El indio Jerónimo”, cosas así, cautivantes y misteriosas. Mi hermana y yo preguntábamos, ¿y eso qué es? Y él nos decía: “Ya verán, ya verán”. Fue entonces cuando nos llevó al cine Ensueño. Allí vi la primera película que se llamó, justamente, El indio Jerónimo, un oeste norteamericano, con los indios, los vaqueros, la mujer rubia a quien amenazaban con cortarle el cuero cabelludo. Recuerdo la película en blanco y negro, y vienen a mi mente las imágenes y la emoción que aquello a mí me causó, porque hasta ese momento veía y leía mucho los muñequitos impresos, los cómics, como le llamaban, historietas como el Súper Ratón, El Llanero Solitario, mi héroe en aquella época, todo eso era en colores, pequeños libros, pero para mí eran como películas dibujadas, cuando leía y veía esas historietas las veía con el movimiento, y descubrir el cine fue para mi inolvidable. Para mi hermana no lo fue tanto, recuerdo que esa noche no durmió, y tengo la imagen de mi mamá dándole tilo porque se puso nerviosa con los indios y los cadáveres que quedaban después de cada encuentro. A partir de ahí mi papá me llevaba mucho al cine, como dos o tres veces por semana. Recuerdo que en las tardes, después de que yo hacía las tareas, él iba al cine conmigo, al cine Ensueño y al cine Carral, veíamos muchas películas, a él le encantaba el cine. Ésa fue para mí la pasión por el cine como entretenimiento, pero yo no tenía idea ni conciencia de que detrás de todo aquello había directores, para mí solo eran los actores y la acción los que me incitaban a ver películas. Hasta que un día, con doce años, por el año 1958, vimos en el cine Ensueño, El Puente sobre el río Kwai, de David Lean, una película que había ganado el Oscar, una película extraordinaria y muy seria. Recuerdo que cuando salimos del cine sentimos que a los dos nos conmovió, nos gustó muchísimo. Fue la primera vez que tuve conciencia de que detrás de ella había un director, porque mi papá me dijo al salir del cine: “Esta película está muy bien dirigida”. Le pregunté por qué. Él no me supo decir bien, pero yo tomé conciencia de que era alguien detrás de la cámara quien hacía la película. Empecé a preocuparme por cómo se podía construir una película. Ya yo empezaba también a dibujar historietas como la de los comics, como si fueran películas, con títulos de películas, con nombres de actores ficticios en inglés como si fuera una película, y eso fue creciendo en mí hasta que después, ya con catorce o quince años, empecé a leer críticas de cine, ya lo veía con otro interés. Cuando en 1959 se funda el ICAIC ya ese sueño, esa ilusión de estar cerca del cine se hizo una realidad. Ése fue el germen, el punto de partida, de inspiración para seguir por ese camino. De hecho ya dibujaba películas.
ELPAÍS: “Con o sin Oscar, ‘Chico y Rita’ ha cambiado mi vida”, por Mauricio Vicent
“Los cubanos tenemos un trauma con la carne, así que déjame pensar…", dice Limara Meneses con una jugosa carta en las manos. "Cuando llegué a España era todo carne, carne, carne; la gente me decía, pero niña, que te vas a enfermar". La cartilla de racionamiento, la crisis, ya se sabe… "Es que en Cuba la vaca es un animal sagrado", bromea. Limara es guajira, que quiere decir de campo. Hasta los 15 años no salió de Ranchuelo, un pueblito de la provincia de Villa Clara, pero tras aterrizar en La Habana estudió actuación en el Instituto Superior de Arte. Uno de sus primeros papeles fue de piña, o mejor dicho, de bailarina de cabaré que actuaba vestida de piña y perdía el paso. "Lo perdía porque tenía miles de problemas materiales en su vida, como todos los cubanos".Limara tiene 24 años y lleva dos viviendo en Madrid. Afirma que tiene "un pacto" con la música, pues todos sus personajes están vinculados a los escenarios y a los ritmos de Cuba. En 2006 hizo de Aída, la esposa de Benny Moré, el cantante popular cubano más grande de todos los tiempos. Él le era infiel, le hacía barbaridades y ella lo perdonaba, nada que ver con Limara que, dice, no es "aguantona". Después de El Benny vino el papel de Rita en la película de animación de Fernando Trueba y Javier Mariscal, candidata al Oscar, una experiencia que la ha marcado y que aún colea. "Tengo la corazonada de que vamos a ganar", cruza los dedos.
GENERACIÓNY: “Footing de clase”, por Yoani Sánchez
Amanece en la 5ta Avenida. Los autos circulan veloces y en las matrículas diplomáticas resaltan letras blancas sobre fondo negro. Los árboles del paseo central muestran sus hojas podadas y la antigua embajada soviética parece una Excalibur clavada -sin piedad arquitectónica- en el pecho de La Habana. Todavía no hay calor, pero algunos ya sudan mientras corren por el paseo central. Llevan tenis Adidas, botellas de agua y audífonos blancos. A cielo abierto -pero con su toque de exclusividad- discurre la mayor área deportiva de la ciudad, que comienza justo a la salida del túnel del río Almendares. Pista de carrera para una clase social que ya acumula libras, pero aún prefiere trotar a la intemperie y no sobre la estera rodante de un gimnasio.
CUADERNODECUBA: “Una ilusión sin porvenir”, por Alejandro Armengol
Sorprende el afán de los marxistas cubanos por encontrar asideros en un mundo que sobrevive en medio de las ruinas. Habitan un país con un sistema que no llegó a derrumbarse —como ocurrió con el socialismo en Europa Oriental—, pero que lo único que ha logrado es una salvación fragmentada. Alguien con un convencimiento verdadero en la existencia de un porvenir para el socialismo —no viene al caso referirse a los montones de oportunistas— se enfrenta a la paradoja de vivir en una nación cada vez más alejada de este sistema político. Al tiempo que su vida es regida por un gobierno alabado como símbolo de la resistencia anticapitalista, encuentra que mencionar esa resistencia es uno de los pretextos más socorridos para no emprender las transformaciones imprescindibles para salir de la crisis económica y social en que está inmersa la Isla.