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CRUZARLASALAMBRADAS: “Quién matará al comendador?”, por Luis Felipe Rojas
Son tantos los entuertos del laberinto socialista que los funcionarios hacen cabriolas que terminan por atraparlos a ellos mismos. Las madejas burocráticas del engendro tropical cubano son diseñadas para entorpecer al ciudadano, para hacerle el diario más difícil, pero no siempre es posible demarcar la frontera entre el más común de los transeúntes y los burócratas de turno, infalibles como se creen. Un grupo de trabajadores de la base TransNet dedicada al tiro de caña de azúcar, lleva meses penando porque les paguen la estimulación salarial en divisas que les deben desde la zafra azucarera 2010-2011 y hoy, a punto de comenzar la otra, los organismos correspondientes no atinan a saldar la deuda. En la fábrica de azúcar del municipio de San Germán, provincia Holguín, los citados trabajadores (tan indignados como los que protestan en las calles de ciudades norteamericanas) pusieron “todos a una”, como la vieja fábula y depositaron su confianza en una válvula social: escribir a los periódicos nacionales, sólo uno de ellos respondió públicamente, el periódico Juventud Rebelde.
De un tiempo acá, los cubanos (que son muertos sin dolientes) vacían sus penas escribiendo a la sección Abrecartas del mencionado diario pues allí el colega José Alejandro Rodríguez, a quien se le notan unas ganas inmensas de hacer un periodismo libre y sin ataduras, se dedica a diseccionar la anatomía de la burocracia criolla.
El día 18 de diciembre apareció en Abrecartas el relato de la indignación de estos trabajadores, donde el periodista reseña la carta enviada por Eliécer Palma Pupo, a quien pelotearon como les dijo la gana desde la dirección de la base de transporte, el sindicato municipal, el Órgano de Trabajo y Seguridad Social hasta la Dirección provincial de la Empresa Azucarera.
JURISCONSULTODECUBA: “La odisea de formular denuncia en Cuba”, por Yaremis Flores
Gabriel se levantó en la mañana. Se extrañó cuando al pretender ducharse, el divino tesoro no recorrió los oxidados conductos de su humilde vivienda. Presagió algo andaba mal. Salió al patio y siguió el rumbo de la tubería hasta ver la cortadura en la casa colindante.
Su vecino -con quien tiene problemas de litigio por los límites del patio-, cortó la cañería. Afirmó estar en su derecho. Gabriel acudió temprano a la estación policial más cercana con el objetivo de formular la denuncia. Allí comenzó el tortuoso camino.
Al llegar, una madre escandalizaba por no saber a qué unidad policial habían trasladado a su hijo detenido. Tras un rato, los policías, sin poder o querer, darle una respuesta, la llevaron a una oficina. Lejos de los civiles presentes, pues ya comenzaban a apoyar a la mujer desesperada.
Ya eran las once de la mañana. Los planes de llegar al trabajo en la sesión vespertina se desvanecieron. “Me levanté del asiento, pues pensé el oficial de la Carpeta se había olvidado de mí. Éste apenas levantó la vista de sus papeles y dijo que esperara”-señala Gabriel.
Ahí permaneció sentado tres horas, casi siglos. Ya era su turno. El joven oficial comienza a levantar el acta de denuncia, cuando Interrumpe al acto y sale de la oficina. Impaciente por la demora, Gabriel se dirige otra vez a la carpeta. Tras el buró el agente buscaba en un Código Penal el delito por el que debía radicar la denuncia.
HAVANATIMES: “Porno para Ricardo en Alamar”, por Irina Echarry
Desde que llegué al edificio donde sucedería el concierto mi preocupación era por los vecinos. Eduardo nos dijo que no había problemas, que los vecinos habían dado permiso hasta las doce de la noche para tener la música alta. Pero aun así insistí: ¿pero ellos saben que hoy toca Porno para Ricardo? ¿Dieron permiso para eso?
Era el penúltimo día del Festival Poesía Sin Fin, el apartamento donde se realizaba era pequeño, como todos los apartamento en Alamar, sin embargo grandes bocinas impedían que escucháramos algo de lo que nos decía el de al lado.
Cantaron varias raperas y un grupo muy bueno, de reggae, llamado Herencia, pero yo estaba esperando a Porno.
Hasta que les llegó el turno. Tocaron unos cuantos temas desde un cuarto y una pantalla los proyectaba en la sala donde estábamos los espectadores. Gorki se quejó de que siempre están encerrados, aislados, y desde allí cantaron horrores a la Asociación Hermanos Saíz, preguntaron si había algún chivato en el público, leyeron un poema dedicado a la policía y reclamaron a gritos un mitin de repudio que no llegaba.
CUBANARTNEWS: Entrevista a Bilko Cuervo: “Me interesa lo mejor del ser humano”
Con 32 años, el holguinero Bilko Cuervo ya ha dirigido más de 150 videoclips musicales en Cuba y ha participado en la realización de otros 100 como director de fotografía y/o director de arte. Cuervo, quien es graduado del Instituto Superior de Arte, de fotografía en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Cuba, y Máster en Publicidad en la Universidad Central de México, ha obtenido desde el año 2003 más de 14 galardones en los Premios Lucas, uno de los eventos audiovisuales más populares en la isla. Calificado ya de “autor” por su peculiar visión, ha trabajado con los más importantes músicos cubanos de casi todos los géneros, así como de Jamaica, República Dominicana, España y Estados Unidos. Es también Embajador de Buena Voluntad (2010) de la UNICEF, por su documental “Yo soy tumbero”.
CUADERNODECUBA: “Del desencanto a la apatía”, por Alejandro Armengol
Hace ya diez años las cazuelas sonaron en Buenos Aires y en horas barrieron con el gobierno de Fernando de la Rúa. No ha sucedido lo mismo en la Venezuela de Hugo Chávez, donde las protestas han indicado un grado de desacuerdo con el mandatario a veces creciente, pero no sin llegar al grado de una revuelta popular. En La Habana las marchas de las Damas de Blanco ―y los actos de repudio en contra de ellas lanzados por turbas del gobierno― lograron una amplia difusión en la prensa extranjera, pero también hasta el momento han mostrado la incapacidad de la población de la isla para apoyar una queja y convertirla en un reclamo masivo. Precisamente contra esta ciudadanía ―que aún permanece en calma― es que en última instancia van dirigidos los actos de repudio, los golpes, los insultos y las obscenidades.
ENRISCO: “Resumen del año” (Completo), por Enrique del Risco
El 2011 fue para los cubanos –en contraste con el resto del mundo, abrumado por la crisis económica mundial- un año cargado de esperanzas, casi todas provenientes del Medio Oriente. No obstante una cuidadosa revisión del mapa los ha llevado a la conclusión de que el Medio oriente no está localizado en Palma Soriano como muchos pensaban sino un poco más allá de la Punta de Maisí. El Medio Oriente, para ser exactos. Fue por tanto un año cargado de descubrimientos geográficos. “Cuba no es Egipto”, “Cuba no es Libia”, “Mayarí no es Bengasi” fueron algunos de los hallazgos que colmaron los titulares que intentaban resumir la situación (cartográfica) del país. Ante tales certezas no quedó más remedio que tomarse en serio ese viejo chiste conocido “las reformas raulistas” (es el chiste que comienza así: “Un chino entra a un bar y pide un vaso de leche…”. Bueno, en realidad ese es todo el chiste). De manera que se trata oficialmente del año en que los cubanos pueden entregarse dentro del marco estricto de la ley a labores tan estratégicas y rentables como desmochar palmas, forrar botones y repasar a estudiantes poco aventajados conocimientos básicos como que dos más dos no es necesariamente cinco o que Gibara no se encuentra en Siria.
PENÚLTIMOSDÍAS: “A propósito de los 'cubañoles': una estadística especulativa”, por Ernesto Hernández Busto
Antes de la Ley de la Memoria Histórica, más conocida como “Ley de Nietos”, la comunidad de españoles en Cuba era de 28.000 personas. En diciembre del 2011 el consulado español en La Habana ya había otorgado 65.000 nuevas nacionalidades y contabilizaba más de 110.000 expedientes pendientes de resolución. Teniendo en cuenta que el proceso de denegación por falsedades o falta de apoyo documental oscila alrededor del 4 por ciento, el propio cónsul Tomás Rodríguez Pantoja asegura en una reciente entrevista que “al final de la vigencia de la Ley, en Cuba estarán en el orden de las 180.000 nuevos cubanos españoles. Eso va a provocar que la colonia española estará en torno a los 210.000 miembros, lo que tendrá su importancia desde un punto de vista sociológico”.
¡Vaya si tiene importancia sociológica! No creo que haya ninguna otra nacionalidad en el mundo que en unos meses haya visto crecer el números de sus residentes en el extranjero en un 750%.
Para que tengamos una idea más precisa: si otros 62 países con representación consular en Cuba abrieran la misma posibilidad que el Consulado español y los cubanos respondieran con el mismo entusiasmo, la población —¡total!— de la isla, calculada aproximadamente en 11 millones 241 mil personas, pasaría a tener otro pasaporte, además del cubano. Se trata de un escenario más que improbable, pero que da pie a algunas reflexiones sobre el exacerbado nacionalismo del discurso oficial.
DÍAZMARTÍNEZ: “Actos en la Fundación Hispano Cubana”, por Manuel Díaz Martínez
La Fundación Hispano Cubana (FHC), con sede en la C/ Orfila, 8, 1ºA, 28010 Madrid, anuncia los siguientes actos, que se celebrarán en este mes de enero: 1) Presentación del número 41 de la Revista Hispano Cubana, en el cual los lectores hallarán el dossier “Cuba y Venezuela: Unidad en el desastre”. Jueves, 12, a las 19:00h; 2) Presentación del libro El mundo aproximado, de Orlando Fondevila, publicado por la Editorial Aduana Vieja. Jueves, 19, a las 19:00h; y 3) Mesa redonda-coloquio en el 159º Aniversario de nacimiento de José Martí. Jueves, 26, a las 19:00h. La entrada es libre.
NEOCLUBPRESS: “Cuba, los intelectuales y el exilio”, por Carlos Alberto Montaner
Ningún gobierno, en toda la historia de la República de Cuba, ha hecho más por impulsar la cultura que el régimen castrista. Pero ninguno, tampoco, ha hecho más por reprimirla.
La república que desapareció en 1959 ignoraba el hecho cultural. Los gobiernos no se preocupaban por publicar un libro de Cintio Vitier, pero tampoco les preocupaba lo que Cintio Vitier pudiera decir en sus libros. Fue la atmósfera revolucionaria la que le dio estatura nacional a Heberto Padilla --independientemente de su indudable talento--, pero también fue la atmósfera revolucionaria la que lo encarceló y lo obligó, más tarde, a una bochornosa ceremonia de autohumillación.
¿Cómo extrañarnos que Eliseo Diego mirara hacia atrás sin ira y recordara los apacibles días en que el grupo «Orígenes», sin subsidio pero sin amo, se reunía en torno al misterioso magisterio de Lezama a comentar una «página» de Juan Ramón, salpicada de impertinentes jotas? ¿Era mejor La Habana que despreciaba cuanto ignoraba a La Habana que vigila cuanto sospecha? La respuesta es obvia: de aquella Habana nadie tenía que irse. En aquella Habana inculta y despreciativa hizo Labrador Ruiz su obra innovadora. En aquella Habana escribieron Novas Calvo, Montenegro y Lidia Cabrera sus cuentos magistrales. Esa Habana no fue generosa con Brull, con Lobería, con José Antonio Ramos, con Mañach o con Varona, pero ni les exigió una particular devoción política ni los persiguió por las ideas expresadas en sus obras.
DESDELAHABANA: “Los Castro y los Kim: historias paralelas”, por Iván García (Con vídeo)
Los autócratas son clones de una misma camada. A ellos no lo separan las ideologías, los une la ambición enfermiza por el poder. Todos y cada unos de los dictadores modernos se consideran iluminados. Tipos imprescindibles en el mapa nacional. Padres de la Patria. Insustituibles. Narcisistas a más no poder. Egos sobrados. La nación es su finca privada.
Surgen en períodos de mal gobierno, crisis económicas, guerras descolonizadoras o desestabilización política. Suelen tener una fórmula infalible debajo del brazo para catapultar el país hacia delante. Cuando se encuentran en estado embrionarios son muy populares. Los seres humanos necesitan íconos. Héroes. Líderes de mano dura.
Entonces los déspotas entran por la puerta de atrás. En este siglo 21, de internet, redes sociales y digitalización, ya quedan pocos. Se pueden contar con los dedos de las manos. En Guinea Ecuatorial un señor impresentable llamado Teodoro Obiang reúne todos los ingredientes de un dictador.
Las monarquías del Medio Oriente o Marruecos son otra variante de dictaduras. Dinásticas, naturales. Por sangre, el trono le pertenece a una familia. Y nada, o poco, se puede hacer contra eso. Ya en el siglo 18 en media Europa existían monarquías, pero después de la Revolución Francesa, surgieron formas republicanas y los reyes y príncipes quedaron como meros objetos decorativos. Dedicados a hacer obras de caridad o crear fundaciones. Por cierto en una de ellas, el yerno del Rey Juan Carlos, Iñaki Urdangarín, está envuelto en un escándalo de corrupción. De choriceo, digo yo.
REUTERS: Principales riesgos políticos a observar en Cuba
Cuba se abrió a que más servicios minoristas pasen al sector privado, amplió el tamaño de las parcelas en arriendo y permitirá que los campesinos puedan traspasar las tierras en usufructo a sus familiares, como parte de un plan de reformas destinado a fortalecer el socialismo.
Los trabajadores por cuenta propia de la isla caribeña están en crecimiento y la esperanza largamente postergada de encontrar petróleo en el mar está a punto de convertirse en realidad, con la posible llegada en enero a aguas cubanas de una plataforma de perforación fabricada en China.
ELTONODELAVOZ: “De cómo Cuba protagonizó la primera protesta callejera en el Moscú soviético”, por Jorge Ferrer
El fotógrafo y blogger Rustem Adagamov avisa de un episodio que cuela a Cuba de rondón en la historia de las protestas callejeras en la URSS. La historia de esas contestaciones es breve, como es sabido. Aun con «deshielo» el régimen posestalinista ejerció un control totalitario sobre los espacios públicos y apenas en cinco ocasiones se vio salir a ciudadanos a las calles en acciones que no habrían sido autorizadas por el gobierno. De ellas, tres fueron protagonizadas por disidentes, la más conocida la Protesta de los Siete, cuando otros tantos valientes protagonizaron una sentada en la Plaza Roja en protesta contra la intervención en Checoslovaquia.
Según Adagamov, el 18 de abril de 1961 se produjo el primero de esos salpafueras en la URSS postbélica. Y la pizpireta Cuba estaba en medio. Fue una protesta masiva frente a la embajada de los Estados Unidos en contra del desembarco de la Brigada 2506 en las arenas de Playa Girón. Las simpatías que despertaba la Cuba protocomunista eran notables entonces. Lo eran en Occidente y también, figúrense, en la URSS.
GENERACIÓNY: “2011, ese año tan remoto”, por Yoani Sánchez
En octubre se nos fue Laura Pollán, en un hospital oscuro un día de llovizna fina, en un año 2011 que había nacido maniatado. En los primeros meses, terminaron de excarcelar a los presos de la Primavera Negra y los titulares nacionales e internacionales le daban el mérito principal a la iglesia católica y al canciller español, restando importancia a la lucha de las Damas de Blanco, a la presión hecha desde la calle, la huelga de hambre de Guillermo Fariñas y la estela de indignación dejada por la muerte de Orlando Zapata Tamayo. Abril, el mes más cruel, nos trajo un congreso del Partido Comunista enfocado sólo en temas económicos, prefiriendo la palabra “ajustes” a “reformas” y consolidando en el poder al heredero sanguíneo del trono cubano.
Agosto, con su canícula y su escasez, no fue muy distinto. ¿Dónde están los cambios? se preguntaban muchos. Hubo que esperar hasta octubre para que estos comenzaran a caer a cuentagotas. Ya podíamos comprar un auto de segunda mano, pero nada de afiliarnos libremente a un partido ni expresarnos sin castigo. Llegó entonces la más osada de las medidas raulistas: fue posible adquirir o vender una vivienda, aunque hiciera falta abonar el salario íntegro de 45 años para obtener la más modesta de ellas. Algo se movía en una sociedad momificada por décadas, pero tan lentamente que desesperaba. A mediados de diciembre, supimos que más de 66 mil cubanos habían obtenido la nacionalidad de sus abuelos emigrados de Asturias, Canarias, Galicia… la gente seguía escapando. El desespero no se percibía tanto en las calles como en las largas colas de los consulados.
La superficie de tierra entregada en usufructo aumentaba, pero el precio de las viandas crecía también de forma casi proporcional. La prensa hablaba de avances, pero la realidad mostraba estancamiento. Los restaurantes privados invadieron cada barrio con sus cartas de platos condimentados y la zozobra de si los dejarían sobrevivir por un tiempo más. El coro mudo de la Asamblea Nacional confirmó que para 2012 el país necesitaría mucho más dinero para importar esos alimentos que bien podría producir nuestro suelo. Y la esperada reforma migratoria nos fue escamoteada otra vez, por enésima vez.
HAVANATIMES: “Particulares vs. el Estado, la competencia en Cuba”, por Osmel Almaguer
Si en el área de la gastronomía los negocios particulares no han logrado superar ampliamente a los estatales, en la venta de artículos no sucede lo mismo.
Esto se debe, en gran medida, a una extraña solidaridad entre los vendedores privados, que en lugar de competir se ponen de acuerdo en precios y calidades; no a la calidad de los servicios que brinda el Estado.
En esa competencia que se estableció con la disposición de entregar licencias de cuentapropista a todo aquel que lo desease, los particulares han sacado una gran ventaja, como ya dije, en la venta de artículos.
Sobre todo confecciones textiles, importadas por la bolsa negra desde las zonas francas de países latinoamericanos.
Imitación de marcas registradas que la juventud ansía llevar, en ausencia de las genuinas. A precios iguales o mejores que en las tiendas estatales, con estilos y diseños a la moda, y no como en las tiendas estatales, en las que parece que los compradores no se sienten interesados en tener un producto con demanda.
DILETANTESINCAUSA: “El cineasta y el cinéfilo”, por Roberto Madrigal (Kim Jong-il y el realizador Shin)
La leyenda oficial propaga que Kim Jong-Il, el recientemente fallecido dictador de Corea del Norte, aprendió a caminar a las tres semanas de nacido, a hablar a las ocho semanas y que había escrito seis óperas y mil quinientos libros antes de graduarse de la Universidad Kim Il Sung, pero lo que realmente preocupaba a esta realización genética de la idea Juche era su incapacidad para hacer cine, arte de la cual era fanático convicto y confeso, y su incomodidad ante la pobreza creativa de la producción cinematográfica norcoreana, como si las ideas de su papá no tuvieran nada que ver con ello.
A mediados de los años setenta, al joven Kim, que por entonces era sólo un tirano en ciernes, concibió la idea de importar al director y productor más destacado del momento en Corea del Sur para darle un aliento vital a la anquilosada maquinaria propagandística de su país y buscar la conquista de los públicos extranjeros. Como una nación tan puramente comunista no puede lidiar con el enemigo, ni mucho menos ofrecer, como un reptil capitalista, una compensación monetaria, el futuro líder concibió un plan mucho más imaginativo. Se decidió secuestrar al director de marras.