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CUADERNODECUBA: “Médicos cubanos entre el bien y el mal”, por Alejandro Armengol.
Fue en julio y en 1998 cuando un taxista mexicano nos preguntó a Sara y a mi: “¿cubanos de Cuba o de Miami?”, como si existiera un país dividido —al igual que Alemania después de la Segunda Guerra Mundial— o dos naciones que se habían apropiado de un mismo nombre. Luego de saber la procedencia, el hombre se empeñó en ganarse nuestros dólares, y al tiempo que se mostraba solícito en llevarnos a los Jardines de Xochimilco, las pirámides y los mercados de artesanía del Distrito Federal, alababa los logros de la medicina en la isla.
“Esta enfermedad, la curan en Cuba gratis”, nos dijo mientras nos mostraba un brazo y se viraba para que pudiéramos ver mejor las manchas de su cuello y cara. A partir de ese momento, supimos que nuestra conversación marcharía cuesta arriba, con dificultad creciente, si hablábamos de política. Alguien que padece de vitiligo no es fácil de convencer. Sobre todo si en algún momento le han hecho una promesa de tratamiento gratuito —así nos hizo saber—, en caso de lograr las conexiones necesarias para emprender el viaje a la isla.
ELNUEVOHERALD: “Capturado Raúl Castro en Birán”, por Miguel Cossío.
Los Kadafi tenemos plan A, B y C, aseguraba Saif al-Islam a una televisora turca, cuando en febrero unas pocas ratas terroristas, como llamó a los sublevados, se levantaron para derrocar a su ahora linchado padre.
El plan A consistía en vivir y morir en Libia; el B, vivir y morir en Libia; el C, vivir y morir en Libia.
Los dictadores cubanos Fidel y Raúl Castro deberían reflexionar en serio sobre el destino de los Kadafi. Aunque, como sabemos, no hay peor sordo que el que no quiere oír. Los Castro siguen empeñados en decir que todo lo que ocurre en el resto del mundo acerca de la búsqueda legítima de la democracia y el mejoramiento de los niveles de vida de la población es absolutamente inaplicable a la situación de Cuba, que para ellos se encuentra en otro planeta.
El violento final del rumano Nicolae Ceausescu, el iraquí Saddam Hussein y el libio Moammar Kadafi, entre otros dictadores, así como el ímpetu del movimiento de los indignados en varios países del globo, no inmuta a los hermanos Castro, ni parece decirles nada.
Por el contrario, su régimen afirma que en Cuba ya hubo un movimiento de los indignados en 1959, es decir, en el siglo pasado, interpretación histórica que podríamos aplicar también a los independentistas del siglo XIX que se indignaron contra el colonialismo español.
LAOTRAESQUINADELASPALABRAS: “Presentación de La noche del Gran Godo…”, por Manuel Gayol Mecías.
Voy a comenzar citándome a mí mismo, no como vanidad, sino como préstamo necesario en cuanto a lo que concierne a la concepción del libro, de lo que significa ese ordenado amasijo de papeles entre las manos, porque nunca me cansaré de elogiar el sentido humano que encierra cualquier cuaderno y porque su historia misma acredita una vasta saga de valores para el humanismo. Por eso, no importa repetirme si lo que digo viene a cuenta de haber sido un artículo propio, en el que intenté resaltar los valores del texto impreso, y que aquí tienen su razón de ser.
En aquella oportunidad, cuando publiqué ese artículo, primero en La Opinión y después en Palabra Abierta, decía que “el libro puede variar de formato (piénsese en el libro digital), pero el libro impreso, como talmente ha sido, nunca dejará de existir como esencia de cambio porque encierra el hecho de ser un amplio y profundo estimulador de ideas”.
HABÁNAME: “La verdad rondando en un carro nuevo (Carros nuevos en la vieja Habana)”, por Wendy Guerra.
En un reciente viaje a España, a propósito del lanzamiento de mi última novela 'Posar desnuda en La Habana' (Alfaguara, 2011), he tenido la suerte de ser entrevistada por periodistas agudos, cultos, lectores de toda la vida. No siempre ha ocurrido lo mismo. Años atrás algunos periodistas, preocupados por la falta de información sobre esta isla, me preguntaban por asuntos tales como la venta de celulares en Cuba, las enfermedades de Fidel y sus tratamientos o el destino de presos y esposas de presos, líderes que, dentro de mi país, la mayoría de los ciudadanos desconocíamos.
Hoy, gracias a que el mundo cada vez se va dilatando, iluminando, desvistiendo ante las pupilas de muchos observadores externos, se hace obvio que los autores podemos valorar, pero en verdad, no conocemos los intrincados y profundos detalles de la vida oficial e interior de Cuba. Entre otras razones, porque autores como yo no pertenecemos a la oficialidad. Para tener y dar una noticia oficial debes ser citado y enterado oficialmente por la fuente. Decir lo contrario sería mentir e improvisar ante una cámara o micrófono.
Antes esto era pan comido y muchos de los que se ocupaban de escribir sobre el poder habían participado de él. Antiguos diplomáticos, hombres y mujeres relacionados con la alta clase militar cubana, y especialmente, personas encantadas con temas que hoy ya no son el centro de lo que se sostiene: una verdadera carrera por la supervivencia.
HAVANATIMES: “El actor/dramaturgo cubano Yunior García”, por Helson Hernández. (Entrevista)
Yunior García Aguilera es actor y uno de los creadores del Teatro cubano actual. “Mi país y su gente son las preocupaciones que me obsesionan”, comentó a HT en nuestra entrevista.
HT: Graduado de actor y además título de oro en sus estudios de dramaturgia en el Instituto Superior de Arte (ISA).
Yunior Garcia: Me gradué como actor en 2003, en La boda, de Virgilio Piñera, con puesta en escena de Raúl Martín y Teatro de la Luna. Este fue, casualmente, el primer espectáculo que vi cuando llegué a La Habana en 1999. Pero ya en ese momento no me interesaba solo actuar, quería concebir sobre el papel esos personajes que como actor deseaba encarnar y que a veces no encontraba en el teatro escrito. Fue por ello que decidí completar mis estudios en el ISA, pero esta vez en un perfil diferente, la dramaturgia.
Durante esos cinco años de estudios tuve la oportunidad de combinar la teoría con la práctica. Fundé mi propio grupo en Holguín y cada año probaba en escena los textos que iban naciendo en las aulas del Instituto Superior de Arte. No fui un “alumno ejemplar.” Estrenar una obra cada año, participar en diferentes eventos teatrales y seguir actuando, me hicieron ausentarme de varios turnos, pero los profesores entendían que no estaba perdiendo el tiempo. La ENA (Escuela Nacional de Arte) fue el espacio donde viví el teatro en “la carne,” el ISA me hizo comprenderlo desde una mirada más analítica. Tengo la suerte de haber salido de las academias sin dejar de ser un empírico.
ELPAÍS: “La Habana sin gladiolos”, por Yoani Sánchez.
El domingo amanecía otoñal y lluvioso. Una mujer -debajo de su paraguas- caminaba de un lugar a otro en busca de flores, sin poder encontrar justo las que quería. Entre las rosas, los claveles y las azucenas apenas se veía algún que otro gladiolo, ya marchito y descartado por otros que madrugaron antes o que no pegaron un ojo en toda la noche. Desde la tarde del 14 de octubre decenas de cubanos se lanzaron a comprar tantas de esas espigas de tallo alargado y pétalos delicados que los proveedores privados no daban abasto. Laura Pollán, la mujer que se había establecido en el imaginario popular vestida de blanco y con un gladiolo entre sus manos acababa de morir, era el momento pues de ofrendarle su propio símbolo. A falta de él, los amigos y conocidos le dedicaron entonces lirios, jazmines, mariposas y se fueron con ellos en las manos hasta la humilde casa de la calle de Neptuno, 963. Dentro, el ambiente era una mezcla de polen, sollozos y velas encendidas. Muchas de las otras mujeres que cada domingo la acompañaron en sus peregrinaciones por la Quinta Avenida estaban ahí, mientras afuera la lluvia no paraba de caer sobre La Habana.
ELUNIVERSAL: El artista Pedro Pablo Oliva: Aislado en su isla
Pedro Pablo Oliva, de 62 años, es uno de los mejores pintores contemporáneos de Cuba, quien desde su taller de Pinar del Río, crea con humor estas maravillas.
Su arte es ampliamente reconocido dentro y fuera de la isla, pero la Asamblea del Poder Popular en Pinar del Río bajo acusaciones de “contrarrevolucionario”.
HAVANATIMES: “Más detalles sobre la arboleda de Santa Fe”, por Isbel Díaz Torres.
El proyecto El Guardabosques ha encontrado más informaciones sobre la tala total de una arboleda de casuarinas en la localidad de Santa Fe. Por el momento, las labores constructivas están paralizadas.
Seguramente muchos lectores conocen que trabajo junto a un grupo de activistas en un proyecto ecológico denominado El Guardabosques. Algunas de estas personas me han proveído de informaciones muy interesantes sobre lo sucedido en Barlovento.
He sabido que los inversionistas de las obras, pertenecientes al Ministerio del Interior (MININT), estuvieron esperando durante casi dos años por el permiso de construcción. También debieron esperar varios meses por la autorización para el movimiento de tierra.
Ese detalle es significativo pues, con tanto tiempo de antelación, pudieron haber informado a las autoridades locales del Poder Popular y a la población sobre sus intenciones. Queda claro que no se sentían en el deber y la obligación de hacerlo.
CAFÉFUERTE: “El doble de Muammar el Gadafi que yo conocí”, por Juan Reynaldo Sánchez.
Hoy se esparce la noticia de la supuesta muerte de Muammar El Gadafi. Y digo supuesta no por descreimiento del hecho difundida por todos los medios de comunicación del planeta, sino porque este magnicidio tiene que ser debidamente confirmado a través de pruebas de ADN, que darían la certeza definitiva del fallecimiento del dictador libio.
Por mi parte, prefiero esperar por esos resultados y no adelantarme mucho a los acontecimientos, pues años atrás tuve la oportunidad de conocer personalmente al doble del Coronel Muammar el Gadafi.
Fue en septiembre de 1986 en Harare, capital de Zimbabwe, adonde acudí como miembro de la escolta personal de Fidel Castro con motivo de la VIII Cumbre de Países No Alineados que se celebró en ese país africano.
El Gadafi hizo uso de la palabra en el plenario del hotel Sheraton y después de alentar a los presentes a que se le unieran para llevar adelante una lucha contra Israel y el imperialismo yanqui, se retiró de la reunión visiblemente enojado por no tener el respaldo que esperaba de las restantes delegaciones allí reunidas.
DÍAZMARTÍNEZ: “Uno menos”, por Manuel Díaz Martínez.
Huía de su natal Sirte, tomada ya por los rebeldes, en un grupo de vehículos que fue atacado por aviones franceses de la OTAN. Mal herido, se ocultó en un agujero en la tierra -como hiciera su colega Sadam Husein-, y ahí fue rematado por milicianos antigadafistas. Un monigote sanguinolento es lo que queda del arrogante y cinematográfico coronel, amo y señor de Libia y los libios durante 42 años. Pero ahora es cuando empieza lo bueno, ¿o lo peor? “Alá es grande”, decía, en árabe, un cartel puesto sobre sus despojos. Le rendirán honores en la constelación bolivariana, con Hugo Chávez de Lucero del ALBA y Raúl Castro de Osa Menor. Es un buen momento para que Fidel Castro salga de su mastaba y presuma ante el mundo de tener el Premio Gadafi de Derechos Humanos.
ELPAÍS: “David Lago, poeta y bloguero de la disidencia cubana”, por Roger Salas.
El poeta y escritor David Lago González murió el martes 18 en un hospital madrileño. Había nacido en Camagüey (Cuba) el 21 de mayo de 1950. Emigró con su madre, ya viuda, a Madrid en 1982 y tuvo en exilio repleto de penalidades. En sus escritos contó repetidas veces su larga etapa como friegaplatos de un restaurante chino. Era un poeta poseedor de un estilo desgarrado con el que labró su obra casi en silencio. Ante la indiferencia, acudió desde muy pronto a la autoedición, convencido de que debía dejar impreso el corpus principal de su trabajo.
Desde su adolescencia estuvo vinculado a un grupo de artistas y escritores jóvenes de Camagüey que fue muy perseguido por la Seguridad del Estado cubano; pasó por largas detenciones e interrogatorios y fue finalmente relegado a trabajos que en la práctica eran un castigo hasta su salida del país, una vez que fracasó su primer intento en 1980 con la emigración masiva de El Mariel; su casa camagüeyana se convirtió entonces en refugio de artistas perseguidos.
CHEZISABELLA: “Universidad que amarra y muerde”, por César Reynel Aguilera.
Hay días para visitar el infierno. A pesar de una fiebre que no cedía, el pasado lunes decidí asistir —junto con mi amiga Isbel Alba— a un evento organizado por la Universidad de Quebec en Montreal (UQÀM). Una conferencia con un título interesante: Haití después del sismo. Gira del Dr. Jorge Tomás Balseiro Estévez, miembro de la misión internacionalista de médicos cubanos en Haití.
En cuanto terminé de leer el anuncio supe por donde iba la jugada. El Dr. Balseiro no iba a estar solo, a su lado estaría —y probablemente estará durante toda la gira que piensan hacer por este país— nada más y nada menos que la señora Sandra Ramírez Rodríguez, directora del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en Canadá.
Fui a la conferencia y volví a comprobar que ya el castrismo defrauda poco en su predictibilidad. Entré y volví a vivir aquel infierno ya casi olvidado. Aquella pesadilla cubana de fanáticos, imbéciles y abusadores reunidos en una de esas asambleas hechas para confirmarse los unos a los otros, con consignas de secta y aplausos raquíticos, que son cualquier cosa menos eso: fanáticos, imbéciles, y abusadores.
CITYLIFE:ADVENTURESINURBANLIVING: “The Ladies in White: Cuba's Shame”, por Achy Obejas.
I remember a time when the only reaction the Ladies in White would get in their native Havana was discomfort and shame. Back in 2004 or so, those early years, when they were just a fistful of women, a silent handful with their orange flowers staining their stark presence down Fifth Avenue or, sometimes, the Malecón, the city’s seaside boulevard.
I was in Havana then, living there in a way, in and out of the country but present enough to have routines, rituals. And I remember well my friends’ faces when those women would suddenly appear, like ghosts, on the rim of the seawalk ... We all did the same thing -- myself included. We’d turn away, dismayed, uncomfortable and ashamed.
Only later, maybe, privately, we might exhale a little loudly, give a knowing look, say, “De madre ...”, shake our heads.
ELPEQUEÑOHERMANO: “¿Política médica o medicina política?”, por Ernesto Morales Licea.
Hace poco menos de un año viví dos semanas pensando que tenía un cáncer en mis ganglios. En noviembre de 2010, un equipo de patólogos del Hospital Provincial “Carlos Manuel de Céspedes” de Bayamo firmó un papel amarillento que, a máquina de escribir y con varios errores de mecanografía, me dictaminaba un Linfoma de Hodgkin tipo Esclerosis Nodular.
La noticia no tardó en correr como pólvora en una ciudad de doscientas mil personas donde mi nombre, debido a enfrentamientos periodístico-políticos, había cobrado desafortunada notoriedad.
Quince días más tarde, otro equipo de patólogos, estos pertenecientes al Hospital “Hermanos Ameijeiras” de La Habana, haría explotar a mi madre en un llanto acumulado, al decirnos que aquel dictamen no era más que un monstruoso error.
Los exámenes repetidos en La Habana a mis ganglios mostraban una alteración (hiperplasia) quizás producto de un antiguo proceso viral, que no contenía presencia alguna de malignidad.
HAVANATIMES: “Camila prefiere olvidar”, por Rosa Martínez. (Sobre violencia de género en Cuba)
Camila Estrada es feliz ahora. Después de haber sido perseguida por la violencia doméstica durante muchos años, disfrutar nuevamente de la compañía de su familia es como un sueño del que no quisiera despertar.
El fantasma de su antiguo esposo todavía la persigue, pero ya no puede hacerle daño. Ella salió de prisión hace apenas 8 meses, él descansa en una fosa común en el cementerio de la ciudad de Guantánamo.
Muchos todavía no la miran a los ojos, la juzgan y la culpan; otros la saludan como si la invitaran de regreso a la vida; sus familiares la apoyan, la ayudan, la quieren; sus dos hijos todavía sufren por lo sucedido, primero por todas las veces en que su madre quedó casi muerta, ahora porque el padre está muerto y enterrado; la víctima de entonces y de ahora es ella.
En su trabajo nadie habla de lo que le pasó, pero todo el mundo sabe que es una homicida, que mató a su esposo en defensa propia. Solo Adela, su amiga más cercana le ha pedido que le cuente cómo sucedió todo.
Pero Camila prefiere olvidar.