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 Todo sobre Cuba en cualquier idioma y a la distancia de un clic.

KUBASEPIA: “Cancelan actividad de los Papines por acto de repudio a las Damas de Blanco”, por Katia Sonia.

Canceló el Ministerio de Cultura en coordinación con la seguridad del estado, celebración que daba fin a una gira nacional del grupo Los Papines, prevista para las 6:00 pm, del 24 de septiembre, en el Palacio de la Rumba ubicado en San Miguel y Hospital, municipio Centro Habana, sin explicaciones al público, por cercanía al acto de repudio a las Damas de Blanco.
Fuentes oficiales del Palacio de la Música diejeron que la seguridad del estado en coordinación con el ministerio de cultura ordenaron la suspensión de la celebración que daba fin a la gira nacional del tradicional grupo de percusionistas Los Papines, previsto para las seis de la tarde del día 24; en la reunión dijo la fuente, el de la seguridad dijo: no nos podemos arriesgar porque esta zona de Cayo Hueso es conflictiva y Los Papines arrastran a muchas personas, así que queda suspendido por indicaciones de alto mando.

 

ELPEQUEÑOHERMANO: “Otra Cuba para nuestro hombre en La Habana”, por Ernesto Morales.

Después de retocar su obra en la patria italiana, nuestro hombre en La Habana aterrizó en Miami. Lo hizo precedido por un gran augurio: la censura. El mejor antecedente para despertar interés. Un realizador cuya última obra había sido rechazada por todos y cada uno de los festivales europeos donde pretendió exponerla.
Probó en pequeños certámenes: no fue admitido. Probó en grandes certámenes: el Festival de Venecia miró hacia otra parte. “Soy la otra Cuba” no encontró una grieta para enseñarse al público europeo.
Otra lección más para el quijotesco director Pierantonio Maria Micciarelli y sus dos productores, Leopoldo Caggiano y Luca Acerno, después de los siete mil kilómetros que recorrieron en la geografía cubana: la Isla que ellos mostraban en su obra de 84 minutos, no era la que demasiados ojos del Viejo Continente querían ver.

 

DESDEAQUÍ: “Por los caminos de la fe”, por Reinaldo Escobar.

Hace ya 20 años que el Partido Comunista de Cuba renunció al ateísmo. Recuerdo aquellas discusiones en las que algunos militantes no alcanzaban a comprender cómo era posible que tener una “cosmovisión científica del mundo” pudiera dejar de ser una condición indispensable para pertenecer a la organización. “Si obviamos el materialismo dialéctico –decían- estaremos abriendo el paso a prescindir del materialismo histórico y con eso, olvidar la lucha de clases y el resto de los principios comunistas”. Tomando un café durante una pausa de aquel cuarto Congreso una curtida militante del partido y con grados de capitana sobre su uniforme militar explicaba a un joven colega: “Es que hemos perdido, ¿no te das cuenta?”

 

HAVANATIMES: “Regulaciones aduanales de Cuba”, por Dmitri Prieto.

Hace unos días, comenzó la anunciada venta en estanquillos y correos cubanos del tabloide “Normas aduaneras que todo viajero debe conocer”.
Los tabloides se han convertido en un modo privilegiado de comunicación del gobierno cubano con los ciudadanos: contienen desde los lineamientos políticos del PCC y cursos de la televisada Universidad para Todos hasta la Constitución de la República y el código de tránsito.
El tabloide de la Aduana “voló” en un par de días. Hoy muchos estanquillos exhiben carteles: “NO HAY TABLOIDE DE LA ADUANA”.
Es un hecho poco común, ya que la mayoría de los tabloides se mantienen disponibles durante semanas o meses.

 

BRAGGINGRIGHTSCORNER: “A History of Cuban Boxers: The Last Generation of Pro Fighters”, por Robert Cassidy (Part I)

Florentino Fernández closes his eyes and the vision still appears. He will feel a warm summer breeze or hear the ocean gently wash up on the sand, and suddenly it brings him home. Even after four decades, the beauty of his homeland remains vivid. The memories are both pleasant and painful, as they send him back to places and faces he wishes to see. But he knows that some wishes aren't meant to come true.
“I miss Cuba very much,” he said. “I miss the family and friends I left behind. I miss the beaches, the beautiful people, the view of Malecon (Havana's busiest street). I miss the Cuba of 42 years ago.”
Fernandez was among a few dozen professional fighters who left Cuba after Fidel Castro's rise to power. The lot included Luis Rodriguez, Benny Paret, Isaac Logart, Doug Vaillant, Sugar Ramos, Jose Legra and Jose Napoles. They represent the finest and —until some recent defections— the last generation of pro boxers the island nation has produced.

 

CUADERNODECUBA: “La pequeña corrupción”, por Alejandro Armengol.

Era a mediados de la década de 1970 y ese día me había tocado ir a la microbrigada. “El es buena gente. Yo he estado en su casa”, dijo de pronto uno que trabajaba a mi lado. Se refería a quien era entonces ministro del Trabajo, un sujeto desagradable y distante, de baja estatura, que siempre asistía a las reuniones enfundado en una chaqueta de cuero negro, para que a ninguno de los asistentes le quedara duda de que vivía en un clima refrigerado.
“¿Y que tu hacías en casa del ministro?”, le preguntó otro, mientras la capa de relleno en la pared seguía aumentando de volumen innecesariamente (“A mí que me importa, no voy a vivir aquí”, había respondido antes, cuando le advirtieron que todo ese cemento y arena, mal mezclado y acumulado terminaría rajándose a los pocos meses).
“Fuimos a hacer un trabajo”, y no había orgullo, pero tampoco pena o bochorno en sus palabras.
“Así que el ministro mandó a hacer una reparación en su casa a miembros de la microbrigada. Yo jamás hubiera ido”, afirmó el que seguía tirando mezcla contra la pared, aunque la mitad de cada paletada caía al suelo.
“No fue un arreglo, fue una ampliación”, dijo el primero, que comenzaba a arrepentirse de sus palabras.

 

ESPACIOLAICAL: “Harold Bloom y yo”, por Roberto González Echevarría.

Hice mis estudios de máster y doctorado en lenguas románicas en la Universidad de Yale, donde fui nombrado, al graduarme, profesor asistente. Al año acepté una oferta de la Universidad de Cornell que tenía mejores perspectivas para el futuro y allá me fui, y en efecto me ascendieron a una posición permanente en muy poco tiempo. A los seis años regresé a Yale, con un puesto igualmente fijo, pero en un campo que no me daba acceso a la actividad que allí se desarrollaba en crítica literaria, que era la más importante del país. El Departamento de Español era una especie de  ghetto aparte. Pero Harold Bloom se tomó el trabajo de buscarme, hacerse amigo mío, invitarme a cenas en su casa, con gente como Paul de Man, a quien yo sólo conocía como estudiante; en fin, me abrió las puertas de la gran Yale, con la que yo tenía contacto desde Cornell a través de la revista Diacritics, de la que fui uno de los fundadores. Eso se lo agradeceré a Harold mientras viva, además de su amistad, cariño y calor humano cuando sufrí la tragedia más grande que puede sufrir un ser humano: se me murió de cáncer mi hijo Carlos, a los 22 años de edad. Yo también lo he acompañado a él en los sufrimientos terribles que la enfermedad de su hijo mayor le han causado. Así que, cualquier discrepancia que yo tenga con Harold hay que verla en el contexto de esa amistad, y de que yo creo en la grandeza de su obra, que le ha conseguido, como siempre pasa, no pocos enemigos. Cualquier cosa es perdonable, salvo el éxito.

 

HAVANATIMES: “Las bibliotecas públicas en Cuba modifican su función social”, por Yenisel Rodríguez Pérez.

Los espacios públicos en Cuba sufren un acelerado deterioro, sobre todo aquellos que están dirigidos al fomento y la promoción cultural. Los de carácter marcadamente comercial han experimentado cierta mejoría en su infraestructura y han afianzado su personalidad económica y jurídica.
Así comienzan a funcionar las cosas cuando llegan las “revoluciones” neoliberales sustituyendo revoluciones seudosocialistas. El dinero, la productividad y el consumismo resurgen de las cenizas de los centralismos económicos, dejando atrás la hiperburocratización y la precarización del consumo.
Lo anterior no significa que los Estados asignen escasa importancia a la instrucción cultural de la población. La gestión de este servicio social constituye uno de los argumentos más utilizados a la hora de justificar su autoasignado rol de mediador de la vida cotidiana de la sociedad.

 

CAFÉFUERTE: “Fidel Castro vuelve a las reflexiones para elogiar a Chávez y fustigar a Obama”

Tras 83 días sin publicar sus artículos en los medios oficiales, Castro reaparició en Cubadebate con una defensa del presidente venezolano Hugo Chávez y de su homólogo boliviano Evo Morales en ocasión del 66mo. período de sesiones de Naciones Unidas. La anterior reflexión suya se remonta al pasado 3 de julio.
“Hago un alto en las tareas que ocupan la totalidad de mi tiempo en estos días, para dedicar unas palabras a la singular oportunidad que ofrece para la ciencia política el sexagésimo sexto período de la Asamblea General de Naciones Unidas”, indica el texto, firmado a las 7:36 p.m. del domingo.
No se explican cuáles son las tareas que lo tienen ocupado, aunque en recientes declaraciones tras visitarle, el mandatario boliviano reveló que Castro se encuentra dedicado a la investigación sobre alimentos. Meses atrás, el propio Castro deslizó que estaba escribiendo un libro sobre la Crisis de Octubre de 1962.

 

CHEZISABELLA: “La condesa sangrienta… debajo estás tú”, por Isbel Alba.

Hoy, en el aniversario de la muerte de la poetisa argentina Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 - Ibíd., 25 de septiembre de 1972), quiero hacerla volver a través del imaginario salvaje de ese creador excepcional que es Santiago Caruso quien recreó en imágenes la pesadilla narrada por Alejandra en su ensayo La condesa sangrienta.
En esas páginas, Pizarnik aborda la historia (¡real!) de la noble de Transilvania Erzébet Bathory. Relata la tortura y asesinato de más de 600 muchachas por la Condesa Bathory, un personaje siniestro que emula al mismísimo Vlad Tepes. Pero este es sin duda un tema que merece otro post.
Regresemos a la obra gráfica de Caruso. Aquí pueden visitar la galería completa que contiene las imágenes que ilustran esta singular pieza editorial que nos regala Libros del Zorro Rojo. Sí, los invito a un festín, los convido a deleitarse con la producción de Santiago Caruso, un artista que no pertenece a este tiempo.

 

ELMUNDO: “De intérprete de húngaro de Fidel Castro a taxista desempleado”, por Carolina Jardim.

El banquete de ensalada era el más atractivo en aquella noche de 1986 en La Habana. Los secretarios de los Partidos Comunistas participaban de una cena con Fidel Castro, que se alejó un instante a la mesa de los vegetables.
Tenía ganas de comer algo más sano y se aproximó a la sección de tomates, lechugas y zanahorias, dónde estaba su intérprete de húngaro. Empezaron una conversación de más de treinta minutos, hecho que jamás sería olvidado por ese hombre, de 44 años.
“Fue la primera vez que tuve la oportunidad de conversar con Fidel, aunque ya actué un par de veces como su intérprete en eventos oficiales. En nuestra conversación me quedé impresionado con la sabiduría del ex presidente. Es un hombre muy simple, inteligente, que sabe de todo y se mete en todo”, se acuerda Javier González (nombre ficticio) del día en que estuvo cara a cara, o mejor dicho, silla a silla, con el líder comunista de la isla.

 

DILETANTESINCAUSA: “La viuda, el ajedrecista y el dictador”, por Roberto Madrigal.

Todo el mundo sabe cómo murió José Raúl Capablanca. Observaba una partida de ajedrez en el Manhattan Chess Club de Nueva York, el 7 de marzo de 1942, cuando sufrió un derrame cerebral. Lo llevaron de urgencia al Mount Sinai Hospital y sin jamás recobrar el conocimiento, murió al día siguiente. De su viuda, casi no se habló mas.
Olga Chubarova nació el 23 de septiembre de 1898, en la Transcaucasia y se crió en Tbilisi, la capital de Georgia. Decía ser de la aristocracia rusa, pero sus orígenes son nebulosos en el mejor de los casos. Algunas referencias mencionan que era descendiente de una línea de militares rusos de alta jerarquia que formaron parte del ejército zarista desde los tiempos de Iván el Terrible. Los archivos caucásicos son muy poco fiables. Se sabe que cruzó, junto con los remanentes del Ejército Blanco del General Piotr Wrangel y los fugitivos aristócratas y profesionales que se hallaban en Crimea, hacia Constantinopla, donde en 1920 se casó con un militar de la Caballería Blanca, apodado Chagodaev y de quien se cuenta que era un príncipe descendiente de Genghis Khan. Al morir éste, Olga heredó el título de princesa.

 

PENÚLTIMOSDÍAS: “Lo que Internet debe aprender de la radio”, por Ernesto Hernández Busto.

Hubo una época en que la radio fue algo muy parecido a lo que hoy representa Internet. Para quienes nunca se lo imaginaron —o ya lo habían olvidado—, Tim Wu, profesor de Derecho en la Universidad de Columbia, dedica The Master Switch: The Rise and Fall of Information Empires (2010) a recordar que la utopía de un sistema de comunicación sin restricciones no es precisamente un descubrimiento de la era digital.
A comienzos del siglo XX muchas voces independientes (y algunas que califican de “marginales”) vieron en la radio una posibilidad de hacerse oír sin intermediarios. El panorama parecía ilimitado, y un montón de gente “rara”, desde predicadores hasta empresarios deportivos, pasando por todo el espectro de libertarios y “colgados” en los que Estados Unidos siempre ha sido pródigo, fundaron numerosas estaciones radiales que alcanzaban a miles de oyentes. Aquella especie de locura comunicativa, muy parecida al esplendor de la blogosfera hace unos años, dio lugar a varias polémicas que pueden leerse como el primer antecedente de las comunidades virtuales: se debatía sobre cómo aliviar los males de la sociedad, cómo la gente sería liberada, cómo el discurso se elevaría y la distancia desaparecería…

 

ELPAÍS: “Sorpresas viriles en la hora del cambio”, por Roger Salas.

Cuando el Ballet Nacional de Cuba (BNC) estrenó la obra en 1996, tuvo una buena acogida en todas partes, cosechando grandes críticas. En Madrid fue en el teatro Albéniz, donde los artistas cubanos gozaban de público fidelísimo. La compañía sigue teniendo el lógico interés, y debe verse con la perspectiva del presente.
Consuegra revisó a fondo su versión anterior de la Ópera de Marsella de 1988 y explotó las posibilidades técnicas de los cubanos que despuntaban entonces (una generación vital). Han pasado 15 años y el ballet global ha cambiado mucho las cosas, los objetivos de las puestas en escena, los rigores de su ensamblaje y presentación. Hay productos coréuticos que soportan mal el paso de lustros y algunos acusan en lo que fueron ocasionales virtudes, costuras y obsecuencia a ciertas modas. El trabajo clasicista de Consuegra retiene el brío, se valida en la materia bailable, pero la producción debe ser ya otra. Detalles a revisar hay muchos, pero salvables, como el tono de la paráfrasis de La Cachucha de Fanny Elssler (que debe respetar lo vernáculo, consustancial a la forma musical). El divertissement final, claro homenaje al gran Petipa coral, consigue elevar la cota y redime, espuma el desenlace en un tutti bien matizado, desde la danza de carácter a la expresión purista del pas de deux.

 

LAOTRAESQUINADELAS PALABRAS: “Fotos y palabras de presentación del libro 'Los Martínez-Casado, una dinastía de artistas cubanos'", por Juan Cueto-Roig.

Un niño sobrevive a un naufragio en el que muere su madre, cuando regresaban a Cuba después de visitar familiares en España. Años más tarde, la hija de ese niño se salva milagrosamente después de varios días en coma, consecuencia de una caída al foso de un teatro. Cuatro años después, esa misma niña se recupera de una grave enfermedad, de forma también inexplicable; hechos milagrosos que parecen predestinados, con el fin de lograr un trascendental objetivo pues, con el tiempo, esa niña, Luisa Martínez Casado Muñoz, se convertirá en la mejor actriz de habla hispana del siglo XIX.
Así comienza una dinastía de distinguidas personalidades que, con su desempeño en diversas ramas del arte escénico, enaltecieron a nuestro país.