BLOGDEJESÚSSILVA-HERZOG: “Entre huracanes y terremotos”, por Jesús Silva-Herzog
Tengo la sospecha que sí el exilio es una condena. Una bofetada. En Cuba, si un día regreso de manera más o menos permanente, extrañaré México, las quesadillas de flor de calabaza que tantísima hambre me han matado, los sones veracruzanos, los amigos de acá, siempre generosos y gentiles. Extrañaré su inmensidad, su diversidad, su generosidad. Su incipiente democracia, que yo puedo valorar desde un ángulo ilusionado pues llegué a esta tierra de nopales en el mejor de los momentos posibles: el legendario año 1988, justo cuando el ingeniero Cárdenas se lanzaba en solitario contra los molinos de viento del gigantismo del Partido Revolucionario Institucional.