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CONTANDOAMÉRICA: “Papa en Cuba: el conteo final”, por Salvador Camarena

Falta menos de un mes para la visita de Benedicto XVI a Cuba y la inminencia del viaje papal se ve reflejada en el aumento de los artículos en la prensa sobre los motivos, y las posibles consecuencias, que traerá para la isla la llegada del jefe del Estado Vaticano. Un tema recurrente en algunos materiales periodísticos es el cuestionamiento en torno a la figura del Cardenal Jaime Ortega, que es visto por unos como blando y demasiado amistoso con el régimen del presidente Raúl Castro, y por otros como "el hombre justo en el momento indicado todos estos años", como le dijo Tom Quigley a la AP en un depacho recogido por Infolatam. A continuación algo de lo que se ha publicado recientemente.
"La conducta conciliadora de la jerarquía cubana no debería sorprender a nadie. Pero la realidad es que le choca a muchos cubanos, porque su Iglesia no parece estar poniendo la otra mejilla, ni siquiera haciéndose la vista gorda: en realidad parece apoyar la ideología y las medidas represivas de los dictadores", publicó Carlos Eire este lunes en el artículo La iglesia y la dictadura, editado en las páginas de El Nuevo Herald. "Últimamente, llegar a un arreglo con los dictadores se ha convertido en el sello del cardenal Jaime Ortega y Alamino. Para ver esto de primera mano, sólo tiene que visitar el sitio web de la diócesis de La Habana, donde el cardenal muestra abiertamente su compromiso con las nociones castristas de 'justicia social' y defiende la legitimidad del actual Estado policial. En el verano del 2010, al organizar abiertamente la expulsión de docenas de disidentes de Cuba, el buen cardenal decretó en su sitio web que cualquiera que hubiera tratado de socavar el status quo no debería tener voz en la determinación del futuro de Cuba. En otras palabras, el cardenal expresa habitualmente su compromiso ideológico con las políticas represivas del régimen de Castro".
Eire, escritor cubanoamericano y profesor de la Universidad de Yale, sostiene que "es mucho más difícil entender el objetivo de la próxima visita a Cuba del papa Benedicto XVI. En los cinco años pasados, algunos funcionarios del Vaticano han restado importancia a los abusos contra los derechos humanos en Cuba, pero no se puede culpar al Santo Padre por la insensibilidad de esos funcionarios. Y es muy probable que tenga su propia agenda. (...) El papa Benedicto quizá tenga el propósito de socavar los cimientos del palacio de los Castro mediante su visita, pero podría estar subestimando la astucia de los hermanos, así como la de su propio hombre en La Habana, el cardenal Ortega".

En la entrada denominada El Otro Papa, la periodista (Yoani Sánchez) concluyó: "Hay demasiadas diferencias entre este mes de marzo en que aterrizará su Santidad en el aeropuerto de La Habana y aquel enero de 1998 cuando lo hizo Juan Pablo II.

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