CUADERNODECUBA: “La Habana como talón de resistencia”, por Alejandro Armengol
Tras más de cincuenta años de proceso revolucionario, la capital cubana representa la más tenaz resistencia a una transformación que, por otra parte, ha vivido todo el país.
La Habana permanece como una referencia a una época desaparecida para siempre y al mismo tiempo es el centro político de las decisiones futuras.
A la vez que han resultado inútiles los intentos ―iniciados tras el primero de enero de 1959― de humillarla, reducir su valor como centro cultural y político. En vano durante un tiempo se trató de disminuir su importancia, aunque tampoco puede señalarse un avance urbano, que permita hablar hoy de una Habana distinta ―en cuanto a grandes edificios, centros culturales y conjuntos arquitectónicos de singular importancia― a la que existía cuando las tropas campesinas entraron a la ciudad, dispuestas a convertir al sitio en sus cuarteles de invierno o de verano, campamento de descanso y entrenamiento guerrillero, cantera desde la cual estudiantes, soldados y profesionales revolucionarios saldrían para llevar los ideales fidelistas al resto de la nación y el mundo.