CUBAENCUENTRO | Cuba

CUADERNODECUBA: “Ni plumas ni cacareando”, por Alejandro Armengol.

Los líderes del exilio histórico están perdiendo la chispa. Se roban uno de los gallos de la Pequeña Habana, para colmo el llamado ´´gallo cubanoamericano´´ y no salen a denunciar el acto como una maniobra de los Castro.
Es increíble que a nadie se le ocurra apuntar hacia La Habana para buscar al culpable.
Primero están los motivos. ¿A quién se le ocurre robarse una de esas espantosas esculturas, que son de fibra de vidrio y pesan unas 70 libras? Descontado que nadie va a comprar tal adefesio. Como no se puede colocar a la intemperie, por ejemplo en algún vivero o finca de Homestead, al ladrón o los ladrones solo les queda ponerlo en la sala de la casa, y descontado que a las pocas horas toda la familia estará protestando por el estorbo. Tampoco se puede vender como chatarra. Miami no es Europa y no da para esculturas de bronce. Aquí hay que conformarse con fibra de vidrio y una pieza miserable que apenas cuesta $3,000, según su dueño, y ese precio a todas luces está inflado.

Lo alarmante de esta situación es que ni Saavedra ni ninguno de los otros aguerridos anticastristas se han pronunciado al respecto.

www.cubaencuentro.com