DILETANTESINCAUSA: "Razón de estado", por Roberto Madrigal
No hay dudas de que el ojo del censor está agotado y a lo mejor nublado por las cataratas. Es cierto que ya se permite en Cuba decir cosas que antes eran impensables.
No hay dudas de que el ojo del censor está agotado y a lo mejor nublado por las cataratas. Es cierto que ya se permite en Cuba decir cosas que antes eran impensables.