DILETANTESINCAUSA: “Tras la sombra de Bobby Fischer”, por Roberto Madrigal.
Porque eso fue lo que quedó de él. Del niño prodigio que a los doce años ganó el campeonato de ajedrez de los Estados Unidos, a los quince se convirtió en candidato al campeonato mundial y a los veintinueve se coronó campeón mundial; del innovador de quien Kaspárov dijo que “fue el asesino del tablero...el genio solitario que desafió a la formidable Escuela Soviética de Ajedrez...y ganó...quien modernizó todos los aspectos del antiguo juego...” no quedó mas que la sombra delirante de un loco que rabioso despotricaba contra los judíos y el gobierno americano...y contra cualquiera que tuviese una opinión distinta a la suya. La vida de Bobby Fischer se lee como una de las historias mas tristes de los últimos sesenta años.
Lo vi en La Habana, durante las olimpíadas de ajedrez, en 1966, cuando abierta o secretamente todos seguíamos cada uno de sus movimientos ante el tablero, deseando que hiciera trizas al equipo soviético y se alzara con el oro. Por las noches, varias veces lo vi salir de El Escondite de Hernando, donde se emborrachaba solitario, a tres o cuatro mesas del otro campeón, Mijail Tal, quien desde su puesto lo invitaba en vano a compartir las jineteras que lo rodeaban.