EFORYATOCHA: El día que murió Fidel Castro, por José Miguel Sánchez / Yoss
Amaneció soleado y caluroso. Normal en La Habana… pero este día tenía algo más. Algo diferente.
Sería el extraño silencio. O los tantos militares en las calles. Desde policías uniformados, hasta esos otros, que con sus guayaberas y pelo bien corto creen que nadie los reconoce como “segurosos”… incluso los más temidos, esos que de veras nadie sospecharía que trabajan para “el Aparato”.
También estaba suelto el zoológico de las Fuerzas Especiales: las Avispas con sus boinas negras; los Gallitos con las suyas grises, los de Técnica Canina con sus uniformes negros y sus pastores alemanes. Y los carritos Jíbaro todoterreno, armados hasta los dientes, circulaban con veloz histeria.