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ELCOMERCIO: “Cuba y el síndrome de Stendhal”, por José Antonio Mases.

En una mesa redonda que recientemente mantuvo con un grupo de corresponsales de habla hispana, el presidente Obama reiteró las consabidas palabras de amonestación hacia el régimen dictatorial a que está sometido el pueblo cubano desde hace cincuenta y dos años. «Ha llegado el momento -advirtió el mandatario- de que el Gobierno de Cuba acometa reformas». El presidente citó el ejemplo de la ola de cambios en el mundo árabe y muy poco le faltó para hacer un parangón explícito entre lo que viene sucediendo en el Magreb y el Oriente Próximo y lo que podría ocurrir en Cuba. La falta de democracia, las promesas de paraísos ilusorios, el arbitrario inmovilismo político y el hartazgo ante la palabrería demagógica resuenan con idéntico retintín tanto en las arengas de Bashar al-Assad como en las de los hermanos Castro, pero los acicates foráneos, capaces de influir en la democratización de Siria o del país caribeño, son claramente distintos. El desencadenamiento de las manifestaciones populares de Túnez, Egipto o Libia contó con una cobertura aliada que no es fácil concebir en el caso de Cuba.

…quiero creer que Obama, al simpatizar con la gran oleada liberadora de los países árabes, se acuerde de Cuba inducido por un síndrome que responda al simple deseo de verla libre…

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