ELMUNDO: “Y que la 'velda' pueda 'llegal' a tu alma, Conde”, por Fernando Baeta
La verdad es que nunca se fue, pero el caso es que nos sentimos como si hubiera vuelto. Y ha regresado ('La cola de la serpiente'. Leonardo Padura. Tusquets Editores) todavía mas desencantado, hastiado y comemierda. Más cabrón recordador, que diría su amigo el flaco Carlos.
Mario Conde nos vuelve a llevar a La Habana de 1989, la de 'Pasado perfecto', cuando aún era teniente de policía y lo de abandonar la Brigada Criminal y dedicarse a los libros antiguos todavía quedaba muy lejos. Investiga la muerte de un chino porque así se lo pide su compañera Patricia Chion, una china mulata con uno de los culos más exultantes del Caribe a la que el Conde se quiere templar desde hace demasiado tiempo, potenciado, sin duda, "por aquél botón de la blusa siempre abierto al filo del abismo".
No es esta la mejor historia del Conde ni mucho menos, ni falta que hace, aunque le venga a huevo a Padura para mostrarnos dos fotografías en blanco y negro que nos llevan, reptando, por la estela de la citada serpiente: en la primera vemos a un tipo cansado y cansino, de vuelta de casi todo sin haber llegado a ninguna parte, al que cada vez le resulta más difícil vivir que morirse, mortalmente herido de desesperaciones y de amores, que intenta ser policía y al mismo tiempo sufre por el mero hecho de serlo, que sigue en pie, y al que no parece que el ron le conceda el alivio del olvido.