ELNUEVOHERALD: “Del mal comer”, por Alejandro Ríos
A parte de mi familia que dejé a la zaga al escapar de Cuba, aunque luego siguieron mis pasos, le gusta bromear sobre el hecho de que no conocí la culinaria alucinante del llamado Período Especial, en tiempos de paz, que por estos días cumple su vigésimo aniversario.
La masa cárnica suele ser la joya de la corona en el triste anecdotario. Según los sufridos comensales era como un amasijo grasiento, de cuanto desecho incomestible podía reunirse, sustituto de la propia carne de res, por entonces y por ahora artículo de lujo, y del pollo sobreviviente (había un tipo de estas aves comprada en no sé qué mercado internacional que le decían Alicia Alonso por las patas largas y enjutas) y del puerco escurridizo. El ente era acrecentado con soya en descomposición que solía alentar la conjuntivitis hemorrágica y otras dolencias, dado su alto nivel de toxicidad.