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ELNUEVOHERALD: Sensacionalismo y violencia en la historia de Cuba, por A. Armengol

En 1951, Aureliano Sánchez Arango, ministro de Educación del gobierno Auténtico de Carlos Prío Socarrás, acusó a Eduardo R. Chibás –el más popular político cubano del momento– de especular con el café y explotar a los campesinos. Chibás, al frente del Partido Ortodoxo, respondió con otra denuncia: el ministro estaba enriqueciéndose con los fondos del desayuno y material escolar, y con el dinero sustraído construyendo un reparto en Guatemala. Luego, al no poder demostrar los cargos, Chibás se disparó un tiro en el bajo vientre, el 5 de agosto de ese año. Murió 11 días más tarde.

El suicidio de Chibás abrió las puertas al golpe de Estado de Fulgencio Batista, que se produce unos meses más tarde.

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