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ELPAÍS: “Con o sin Oscar, ‘Chico y Rita’ ha cambiado mi vida”, por Mauricio Vicent

“Los cubanos tenemos un trauma con la carne, así que déjame pensar…", dice Limara Meneses con una jugosa carta en las manos. "Cuando llegué a España era todo carne, carne, carne; la gente me decía, pero niña, que te vas a enfermar". La cartilla de racionamiento, la crisis, ya se sabe… "Es que en Cuba la vaca es un animal sagrado", bromea. Limara es guajira, que quiere decir de campo. Hasta los 15 años no salió de Ranchuelo, un pueblito de la provincia de Villa Clara, pero tras aterrizar en La Habana estudió actuación en el Instituto Superior de Arte. Uno de sus primeros papeles fue de piña, o mejor dicho, de bailarina de cabaré que actuaba vestida de piña y perdía el paso. "Lo perdía porque tenía miles de problemas materiales en su vida, como todos los cubanos".Limara tiene 24 años y lleva dos viviendo en Madrid. Afirma que tiene "un pacto" con la música, pues todos sus personajes están vinculados a los escenarios y a los ritmos de Cuba. En 2006 hizo de Aída, la esposa de Benny Moré, el cantante popular cubano más grande de todos los tiempos. Él le era infiel, le hacía barbaridades y ella lo perdonaba, nada que ver con Limara que, dice, no es "aguantona". Después de El Benny vino el papel de Rita en la película de animación de Fernando Trueba y Javier Mariscal, candidata al Oscar, una experiencia que la ha marcado y que aún colea. "Tengo la corazonada de que vamos a ganar", cruza los dedos.

Dice que le hubiera gustado pasear por aquella Habana y disfrutar de aquella música. "Después de conocer a Rita ya no soy la misma..."

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