ELPAÍS: La vida en serio, por Juan Cruz
Ahora que terminó en la Puerta del Sol (como en otras plazas) la acampada de los indignados, se dijo que ese movimiento del 15 de mayo, que tantos réditos de simpatía y esperanza ha obtenido de los ciudadanos de toda condición, tenía que aprender a vivir fuera del campamento, pues ahora la vida iba en serio. (…) Y todo ha provenido del insulto; el insulto es la oscuridad que se hace sobre la convivencia. El otro día decía en Madrid Hans Magnus Enzensberger, poeta, filósofo, narrador alemán que acaba de publicar en Anagrama un libro extraordinario sobre el militar que no quiso a Hitler, que cuando él tenía que insultar se encerraba en su casa, lo hacía ante el espejo, y después salía de allí limpio, feliz, relajado