ESTADODESATS: “Un escudo contra la sociedad civil”, por Antonio G. Rodiles
En los años ochentas el doble agente de la inteligencia británica Oleg Gordievsky evadía su arresto domiciliario impuesto por la KGB y escapaba de la antigua URSS a Londres. Después de la exitosa fuga y en una conversación más detallada con los servicios ingleses les explicó que la Unión Soviética dedicaba no menos del 50 % de su PIB a la industria armamentista.
Cuando los servicios secretos de los EUA supieron del dato quedaron atónitos. Era evidente que para los soviéticos sería casi imposible mantener una competencia real al sistema antimisil impulsado por Ronald Reagan. Los líderes de la URSS estaban frente a un gran dilema, continuar en esa carrera con una tecnología muy inferior a la occidental, llevando la economía soviética a límites extremos o desistir y establecer negociaciones con los EUA.