GENERACIÓNY: “Mayoría de edad”, por Yoani Sánchez
Entrar al cine a ver películas para adultos, comprar una cerveza en algún bar o ser contratado como empleado son algunas evidencias de que se ha arribado a la mayoría de edad. Cuando se tiene catorce o quince años, cada día que pasa nos acerca a ese momento de la adultez legal que tanto ansiamos. Nos aproxima a una marca de tiempo de la cual nos pavoneamos frente a los amigos, mientras les recordamos a los padres que ya no somos tan pequeños, que ya no pueden tratarnos como niños. Pero son sensaciones bien distintas las de llegar uno mismo a los dieciséis y esa otra que nos embarga cuando nuestros hijos alcanzan la edad de la responsabilidad jurídica. Es justo ahí cuando nos damos cuenta de lo poco maduros que están física y mentalmente para cargar con tanto compromiso.
Hago esta reflexión porque mi hijo cumplirá la mayoría de edad el próximo agosto. Estará entonces listo –según la legalidad– para adquirir bebidas alcohólicas, ser reclutado por el servicio militar o ir a prisión.