HAVANATIMES: “El agua y los legionarios”, por Erasmo Calzadilla
Los problemas con el agua potable en la ciudad son terribles. Las cuencas están contaminadas, deprimidas, y las tuberías que la trasladan botan más de la mitad.
En el barrio en que vivo el líquido vital entra cada 4 días y la gente ha tenido que hacerse de tanques para almacenarla. ¿De dónde los saca?
Los tanques son una medida del estatus social. La gente con menos recursos usa unos de metal, que además de feos se oxidan y se destruyen bastante rápido. Son los peores y más baratos pero ni aún así es fácil conseguirlos porque no se venden regularmente en ninguna tienda.
Si el ingreso de una familia es un poco más robusto tal vez pueda aspirar a los tanques plásticos de aproximadamente 200 litros que se adquieren en el mercado negro por el equivalente a un salario medio (25 dólares). La gente los “resuelve” en los centros de trabajo y luego van pasando de mano en mano.
Pero si el dinero no escasea entonces es posible comprar uno de los enormes, seguros, bonitos y caros tanques que sí venden en las tiendas oficiales. Parece que al Estado le es más negocio vender poco a un alto precio, para beneficio de los más poderosos.