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HAVANATIMES: “Estado del Shock en la Cuba de hoy”, por Erasmo Calzadilla

En su libro La Doctrina del Shock, cuenta Naomi Klein* que a mediados del siglo pasado la CIA financió investigaciones psicológicas encaminadas a desestructurar e infantilizar la mente de un ser humano aplicando electroshocks, drogas, asilamiento sensorial, repetición de señales monótonas y otras técnicas de dudosa ética.
El ejército de los EEUU practica hoy estos procedimientos sobre prisioneros poco locuaces, en Guantánamo y otras bases militares, pero Klein denuncia que también se han implementado sobre grandes masas de individuos con el objetivo de perturbarlas, infantilizarlas y bloquear su resistencia al avance de lo privado sobre lo público; a eso le llama Capitalismo del Shock.
Leyendo su convincente texto me ha nacido una duda ¿No habremos sido los cubanos víctimas de una conspiración semejante?
Mucha gente piensa que la muy recurrente escasez de al menos uno de los productos de la canasta básica no es casual sino premeditado, con la intención de mantener a la gente “entretenida.” Hasta ayer eso para mí era una exageración; hoy tengo la cabeza mala.
Por los cuentos que andan por ahí parece que al menos en Villamarista estaban al tanto de las investigadores financiados por la CIA, sobre todo el aislamiento, los cambios de temperatura y el confundir el día con la noche (los cuentos nunca mencionan electroshocks). Pero si eran conocidos en la cárcel política ¿Por qué no en el departamento ideológico del Comité Central?
¿Acaso es casual el aislamiento mediático masivo? ¿Fue casual el alargamiento del periodo infantil (bautizado como síndrome del pichón) mediante la subvención y el control total por parte del Estado de todo lo subvencionable y controlable? ¿Es casual el bombardeo indiscriminado de imágenes repetitivas con contenido “Revolucionario”?

Al menos en mí, la omnipresente carota de Fidel y otros comandantes y héroes me genera un auténtico shock mental que deprime por un rato (de malestar) mi capacidad de discernimiento racional.

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