HAVANATIMES: “Hambre de niña”, por Rosa Martínez.
Alrededor de las 9 de la noche de ayer, cuando leía apasionadamente una autobiografía, me interrumpió la más pequeña de mis hijas y, con carita de niña buena, me dijo: -Mami, tengo hambre.
-¿Hambre?-, pregunté dudando, pues casualmente esa noche cuando cenó, no dejó nada en el plato.
-Sí, tengo mucha hambre -me dijo con el ceño fruncido.
-A ver, ¿esa hambre de qué cosa es? ¿Qué quieres comer? -le pregunté.
-Galleticas, quiero galleticas.
-No, no hay.
-¿Y helado?, ¿no hay helado?
-No, tampoco hay helado.