HAVANATIMES: “Particulares vs. el Estado, la competencia en Cuba”, por Osmel Almaguer
Si en el área de la gastronomía los negocios particulares no han logrado superar ampliamente a los estatales, en la venta de artículos no sucede lo mismo.
Esto se debe, en gran medida, a una extraña solidaridad entre los vendedores privados, que en lugar de competir se ponen de acuerdo en precios y calidades; no a la calidad de los servicios que brinda el Estado.
En esa competencia que se estableció con la disposición de entregar licencias de cuentapropista a todo aquel que lo desease, los particulares han sacado una gran ventaja, como ya dije, en la venta de artículos.
Sobre todo confecciones textiles, importadas por la bolsa negra desde las zonas francas de países latinoamericanos.
Imitación de marcas registradas que la juventud ansía llevar, en ausencia de las genuinas. A precios iguales o mejores que en las tiendas estatales, con estilos y diseños a la moda, y no como en las tiendas estatales, en las que parece que los compradores no se sienten interesados en tener un producto con demanda.