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INFOLATAM: “La magra cosecha latinoamericana de Mahmoud Ahmadineyad”, por Carlos Malamud

Durante su paso por Cuba, el presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad fue nominado “doctor honoris causa” en ciencias políticas por la Universidad de La Habana. Probablemente éste haya sido uno de los mayores logros de su rápida gira por cuatro países latinoamericanos: Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador, marcada más por la contundencia de las declaraciones contra EEUU y el capitalismo que por los éxitos cosechados.
Para colmo de males, durante los cinco días que Ahmadineyad estuvo fuera de su país recibió algunas malas noticias, que pueden resumirse en dos. Por un lado, el asesinato en un atentado con bomba de un científico nuclear iraní, participante en el proyecto de dotar a su país del arma atómica. Por el otro, el anuncia de que Rusia estaba elevando su tono de voz en relación con la deriva que estaba tomando el desarrollo del programa nuclear, pese a seguir mostrando su oposición a las sanciones económicas, especialmente en el sector petrolero.
Si bien Ahmadineyad sólo oyó buenas palabras allí donde estuvo, también es verdad que no pudo ir más allá de donde gobiernan sus fieles amigos, o “hermanos” latinoamericanos, como gusta señalar Hugo Chávez. En algún momento previo a la gira se especuló con una posible visita a Perú o Guatemala, pero rápidamente desde las capitales de ambos países se terminó descartando un escenario más que problemático. Brasil, que había sido incluida en la gira anterior, en esta ocasión, ya con Dilma Rousseff en el gobierno, no fue incluido en el programa. La principal incógnita es por qué no visitó a Evo Morales en Bolivia.
El balance del viaje de Ahmadineyad puede hacerse desde una doble perspectiva. Por un lado, desde la de los intereses latinoamericanos y, por el otro, desde la de los iraníes. A los presidentes latinoamericanos visitados, la presencia de Ahmadineyad les sirvió para hacer gala de su resistencia frente a la presión de EEUU y la UE y mostrar, una vez más, su fuerte nacionalismo antiimperialista. Así hubo numerosas declaraciones, como la del gobierno ecuatoriano, de que nadie les iba a imponer la agenda ni decir lo que debían o no debían hacer.

El gobierno de Barack Obama, que ve con preocupación los gestos de Ahmadineyad en América Latina, seguramente esté algo más de aliviado una vez que la gira ha concluido.

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