CUBAENCUENTRO | Cuba

LANZARLAFLECHABIENLEJOS: “Recortes de prensa: Un Moisés de apellido Simons”, por Rosa Ileana Boudet.

Nació a finales del siglo antepasado en el barrio de Jesús María, pero su relieve llega después de los treinta, cuando con Eliseo Grenet y Ernesto Lecuona  lanza la música cubana en los Estados Unidos y Europa, lo que Robin Moore ha llamado la “rumba craze”. Hijo de  Leandro Simón Guergué, el Simón se transformó en algún momento en el Simons de su conocido apellido. Sin embargo, lo primero que hizo fue música religiosa, como comenta en una entrevista, en Madrid, en plena fama, cuando ya “El manisero”, grabado por Rita Montaner en 1928, ha sido un hit en todas partes.  Antes de partir a Francia, según cuenta Eduardo Robreño, escribió en una servilleta, en un bar,  los compases del pregón que pondría a Cuba en el mapa musical del mundo. Ya componía  para el Teatro Martí  y el Payret y grabó con su propia orquesta del Hotel Plaza. En su muy documentado Rita Montaner: testimonio de una época, Ramón Fajardo Estrada ofrece diferentes versiones de cuál era el bar y de cómo se gesta la canción, entre ellas, una en  la que la propia Rita Montaner le pide escriba algo para ella, otra que se lo atribuye a Alejo Carpentier.  Simons, preocupado por el viaje, no le dio tanta importancia. Lo que sí está  claro es que Rita es su primera intérprete.

El periodista escribe que “la gramola desenrosca las serpientes negras de todos los discos del maestro Simons” mientras el autor sonríe entre sus iguales.

www.cubaencuentro.com