LIBROSDELCREPÚSCULO: “El silencio y la lengua”, por Rafael Rojas
En una conocida foto, Charles Darwin se lleva el índice a los labios cerrados. Su gesto no parece de meditación sino de complicidad en el silencio. Hay tanto humor en la pose de Darwin como en la lengua afuera de Albert Einstein. El escándalo de le teoría evolucionista operaba como secreto a voces, como conjura silenciosa del siglo XIX. La relatividad, en cambio, aparecía como burla o como boutade del naciente siglo XX. Ambas teorías redujeron las realidades físicas y sociales a meras ilusiones o espejismos.
Los gestos de Darwin y Einstein serían intercambiables si el primero no hubiera sido una criatura victoriana y el segundo un contemporáneo del holocausto. Sacar la lengua o invitar al secreto podrían ser actitudes también atribuibles a Karl Marx o a Sigmund Freud. Los cuatro formularon teorías develadoras de una verdad.