LIBROSDELCREPÚSCULO: “Genio del bien”, por Rafael Rojas
Hace dos meses, poco después de la muerte de Steve Jobs (1955-2011), todas las tiendas de Apple del planeta se llenaron de mensajes de condolencia por la desaparición de su creador. Mensajes, habría que decir, cariñosos y hasta juguetones, en los que el duelo era trasmitido más en tonos de Disney que de cualquier necrológica intelectual. El fenómeno Jobs, como el Gates, está transformando la manera moderna de pensar la técnica.
La biografía de Jobs, escrita por Walter Isaacson, biógrafo también de Benjamin Franklin y Albert Einstein, busca el mismo tono. Jobs es retratado como hacedor de sueños, como artífice de fantasías, más cerca de los magos o las hadas infantiles que de cualquier científico o magnate moderno. En esta imagen de Jobs, que hoy circula en el libro más vendido por internet, se entrelazan tecnología y cariño.
El tema de la técnica aparece en esta imagen despojado ya de toda la pesadumbre de la era atómica, tal y como se esbozaba en Heidegger y otros filósofos de mediados del siglo XX, y asimilado a un universo de deseos y satisfacciones infantiles, como el que el propio Isaacson ha revelado en Franklin o en Einstein y como el que Walter Benjamin habría vislumbrado en las jugueterías finiseculares.