CUBAENCUENTRO | Cuba

MIRAQUETELOTENGODICHO: “Uno no está toda la vida malo o estudiando”, por Juan Cruz

Ahora que los estudiantes están en la calle (en Valencia, en Madrid) y hay, desde medios alevosos, diatribas que los ponen como si fueran los hijos de Marx y Engels y no los de Ortega y Gasset, me viene a la cabeza una anécdota fantástica que contaba el extraordinario escritor cubano Eliseo Alberto, muerto el año pasado antes de que tuviera tiempo de escribir todo lo que marcaban los genes de su genio.
Resulta que un marinero cubano, fletado en uno de esos barcos que recogían medicinas y adeptos en las islas Canarias, recaló una vez en Las Palmas con sus compañeros de tripulación. Y al ver la posibilidad, una rendija, de quedarse allí, pidió asilo, y discretamente lo obtuvo. Pasó, quiso pasar, a la oscuridad del exilio tranquilo, pero lo descubrieron desde Miami, y como locos los periodistas cubanos instalados allí lo asaltaron a preguntas ante las cuales él mantuvo un mutismo que también se parece al mutismo de los canarios, isleño-cubanos al fin y al cabo.
Pero al fin una emisora de radio consiguió ponerlo ante el micrófono. Las preguntas eran las de siempre: por qué se fue, qué sintió al dejar la tierra, esas rememoraciones que el exilio convierte en tremendas restauraciones melancólicas del espacio perdido. Pero entre las preguntas le deslizaron algunos juicios de valor: no debe ser muy buena la educación allá, tanto que dicen... "¡No me toque usted la educación! ¡La educación en Cuba es lo mejor del mundo!" Bueno, pues la sanidad... "¡La sanidad ni me la toque! ¡La sanidad en Cuba es lo mejor del mundo!"

Uno no está siempre estudiando y helado, la alternativa es decirlo. Hoy algunos periódicos los ponen como si fueran revolucionarios moscovitas. Por no estarse quietos, helados de frío.

www.cubaencuentro.com