NEOCLUBPRESS: “Alfredo Guevara y el suicidio de Haydée Santamaría”, por Carlos Alberto Montaner
Haydee Santamaría --como es notorio-- se dio un balazo en la cabeza en torno al 26 de julio de 1980. La fecha es importante. No se mató en marzo ni en diciembre. Se mató en julio, probablemente en la noche del sábado 26, aunque las autoridades cubanas no lo anunciaron hasta la mañana del lunes 28.
Veintinueve años más tarde, Haydee Santamaría quiso unirse a los muertos del Moncada. Quiso unir su suerte a la de Boris, su novio; a la de su hermano Abel y a la del puñado de jóvenes heroicos e idealistas que murieron a tiempo, en olor de ilusión, con la última mirada puesta en el sueño de un país democrático y libre.
Haydee Santamaría se mató por fidelidad a sus muertos. Se mató como se mató Félix Pena, el comandante de la Sierra Maestra, y como se mató Alberto Mora, el comandante del Directorio Estudiantil, porque los suicidas políticos se matan para advertir y para censurar. Se matan para dar, como Eddy Chibás, un último y enérgico aldabonazo en la dormida conciencia de las gentes. Haydee Santamaría se mató por razones nítidamente políticas. Si las motivaciones hubieran sido de otra naturaleza, nadie más interesado que el gobierno cubano en revelarlas.