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NEOCLUBPRESS: “José Martí como coartada de Castro”, por Gastón Baquero

De José Martí, como de Cristo, puede afirmarse que son seres sublimes, pero indefensos. Cada cual hace con ellos lo que quiere. En nombre de Cristo se cometieron tantos horrores y felonías que se ha conseguido, al fin, empañar la imagen sagrada y alejar de ella a muchos que identifican cristianismo con hipocresía y fariseísmo. Del mismo modo, en nombre de Martí según ellos, mantienen los castristas un régimen que es, en su esencia y en sus actos, la cosa menos martiana que quepa imaginar.
Al parecer, Castro se convenció de estar haciendo exactamente lo que Martí soñaba como República. No obstante que son innumerables los textos de Martí que condenan a Castro y a su método de gobierno, textos clarísimos, salvados de interpretaciones y de matices o "maneras de entenderlos", insisten el tirano y sus secuaces en meterse bajo la sombrilla de Martí, y trasladarle a éste la autoría intelectual de las actuaciones más inhumanas y abusivas.
La pretensión de estar cumpliendo con la doctrina y con el código vivo de ética que fue la existencia de Martí es tan ridícula y falsa que puede hablarse sin exageración de insulto y aun de agravio. Pretender que el mundo vea en Castro la reencarnación de Martí es algo que produce náuseas. Ahí están los hechos, no sólo las palabras. Los hechos de uno y otro personaje. Martí no decía amar la libertad: amaba la libertad, y lo demostraba con sus actos cotidianos. No derramó jamás una gota de sangre de ningún ser humano, amigo o enemigo. Estuvo presente en un combate, pero él fue quien murió, no mató a nadie, ni aun acogiéndose a lo normal en una guerra.

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