PENÚLTIMOSDÍAS: “Nacionalismo y pragmatismo: una argumentación”, por Ernesto Hernández Busto
En el entretenido libro de Simon Garfield sobre fuentes tipográficas y su historia, me he tropezado con una anécdota reveladora.
En los primeros tiempos del Tercer Reich la letra gótica (hoy acorralada en algunas cabeceras de periódicos famosos o camisetas de grupos deheavy metal) dominó todos los impresos de la propaganda nazi. La letra misma formaba parte del mensaje: “Siéntete alemán, piensa alemán, sé alemán incluso en tu escritura”. A diferencia del fascismo italiano y su creativo uso de la tipografía, los nazis creían que el texto romano era una degeneración y opinaban que sólo el gótico tradicional, que se remontaba al primer Gutenberg, expresaba la pureza de la nación aria. Fueron los años gloriosos de la fuente Franktur, con su imagen angular, agresiva, y militarizada (no por gusto fue apodada “gótica con botas militares), que se consagró en la portada del Mein Kampf.