CUBAENCUENTRO | Cuba

PENÚLTIMOSDÍAS: “No puedes tomarte el café sola”, por Slavenka Drakulic.

Esta muerta. Su tumba está cubierta de hiedra y pequeños recordatorios azules. Una vela arde; su madre ha debido estar aquí hace poco. Pero yo no había estado aquí —ni una sola vez desde el día que la enterraron, hace ya cinco años. No podía enfrentarme a ello, a su muerte, a lo absurdo de la misma. En agosto de 1985, cuando se envenenó con el gas de la estufa de su nuevo apartamento, tenía treinta y seis años.
No sé cómo contar la historia de Tania, o incluso por qué debería ser importante. No era una heroína; a veces pienso que era una cobarde. Los numerosos y frágiles lazos que la ataban a la vida simplemente se desataron uno a uno, así que escogió la muerte en lugar de la vida. Antes de dejar salir el gas, selló todas las puertas y ventanas con cinta adhesiva y lavó los platos.

www.cubaencuentro.com