ascensores

En La Habana sólo se han sustituido nueve ascensores en el sector residencial desde 1959

'El 90% de los ascensores que hay en Cuba son de tecnología descontinuada' y 'algunas marcas, como la Westinghouse ya ni existen', dijo el experto Juan José Hernández.

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AFP/ La Habana. Más del 50% de los 562 ascensores registrados en los edificios de vivienda de La Habana requieren una sustitución inmediata por su elevado deterioro, afirmó este domingo un experto local.

"La verdadera solución en el 50% de los casos es la sustitución, porque hay equipos que no dan más, pero el financiamiento del que se puede disponer es insuficiente", señaló Juan José Hernández, director general de UNISA, la empresa más antigua dedicada a la reparación de ascensores.

El experto comentó que para atenuar la difícil situación se firmó un contrato de suministro por un monto de 4,4 millones de dólares para adquirir un lote de 83 equipos nuevos y piezas de repuesto con el fin de mejorar el estado de los ascensores que momentáneamente no puedan ser sustituidos.

Precisó que 81 de los nuevos equipos serán destinados al sector residencial habanero y avanzó que en el primer semestre de 2008 se realizarán trabajos de este tipo en más de 40 inmuebles.

Hernández, citado por el diario oficialista Juventud Rebelde, precisó que sólo el sector residencial habanero tiene 562 ascensores, y "la mayoría presenta algún tipo de dificultad". "Son equipos electromecánicos que pueden tener hasta 50 años como promedio de vida", acotó.

El experto comentó que "el 90% de los ascensores que hay en Cuba son de tecnología descontinuada" y "algunas marcas, como la Westinghouse ya ni existen". Hernández destacó que "desde 1959 hasta la fecha sólo se han podido sustituir nueve ascensores en el sector residencial".

"Ascender y descender de los edificios altos se ha convertido en un verdadero calvario para algunos cubanos", dijo el diario, que sumó a la antigüedad de los equipos el maltrato que reciben de algunos inquilinos.

El rotativo citó opiniones de moradores de edificios de La Habana, como Teresa Romero, directora de la Unidad Nacional para el Control del Cáncer.

"De un modo u otro casi todos los que aquí vivimos somos perjudicados por causa del SEE (Síndrome del Edificio Enfermo)", dijo Romero, al precisar que varios de sus vecinos fueron sometidos a cirugías "por problemas en la columna o rodillas, debido a la sobrecarga de bajar y subir (a pie) más de diez pisos durante un tiempo considerable".