Actualizado: 17/10/2017 10:31
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Derechos Humanos, Represión

Discusión sobre los Derechos Humanos

El debate en “constructos[1] cerrados” es el primer obstáculo para el diálogo nacional y la reconciliación

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En la reciente entrega digital de la Revista Espacio Laical, se encuentra el debate “Cuba: redimensionamiento de los Derechos Humanos” realizado con un panel de especialistas: el jurista Roberto Veiga, editor de la revista Espacio Laical; el politólogo Rafael Hernández, director de la revista Temas; el jurista Julio César Guanche, ensayista y pensador cubano; monseñor Carlos Manuel de Céspedes, vicario de la Arquidiócesis de La Habana, pensador y ensayista; y el politólogo Arturo López-Levy, académico y activista cubano radicado en Estados Unidos.

Felicito a Espacio Laical por incorporar este debate a sus páginas digitales tan necesario e imprescindible en la Cuba de hoy. Viene a sumarse a los debates realizados por otras plataformas cívicas de discusión como Estado de SATS y Razones Ciudadanas sobre el mismo tema. El primer problema que veo en el debate de Espacio Laical, es la invisibilidad sobre esas otras discusiones que se han llevado dentro de Cuba, por otra parte de la sociedad civil cubana, tan válidas como las propuestas que nos ofrece ahora esta Revista y que datan de dos años atrás, aunque se mantienen en la agenda permanente de esas plataformas de discusión[2]. Creo que el debate en “constructos cerrados”, es el primer obstáculo para el dialogo nacional y la reconciliación, con dos implicaciones perversas para el entendimiento ciudadano: por una parte ninguno de estos debates llegan a la ciudadanía por los medios de difusión masivos y por otra parte, existe una incomunicación entre las plataformas de discusión al interior del país que impide la comunicación horizontal y el entendimiento mutuo. Mientras no se reconozca y se dialogue con el “otro”, es más, se demonice su existencia o sencillamente se le invisibilice, poco podrá aportarse al diálogo nacional y a la reconciliación. Los desacuerdos tienen que dirimirse en el diálogo y no en el aislamiento. Como tengo la posición privilegiada de estar al tanto de las discusiones de las tres plataformas ciudadanas que he mencionado, puedo asegurarles que hay muchos más consensos que disensos a dirimir.

Una discusión elitista

Creo que la discusión en Espacio Laical, es elitista en el sentido que esto tiene para la historiografía contemporánea, es decir se analizan determinadas figuras históricas, se toman como válidos determinados discursos hegemónicos o dominantes pero los subalternos-ciudadanos no aparecen. La categoría de vida cotidiana, central en la historiografía “desde abajo” o en los Estudios Subalternos y el análisis de las estrategias de sobrevivencia, resistencia y negociación de los ciudadanos están ausentes de la discusión. Sin embargo, en los debates de Estado de SATS y Razones ciudadanas sobre el mismo tema, el análisis teórico (Declaración de los Derechos Humanos de la ONU), el análisis jurídico (Constitución, Código Penal, e instituciones) están hechos desde la óptica del ciudadano de a pie en su vida cotidiana y en definitiva en la evaluación de los cambios jurídicos políticos e institucionales desde la realidad de la aplicación de los derechos humanos en Cuba, de los legislados que no se cumplen, de la discrecionalidad en la aplicación de la ley por parte de las propias autoridades, y de la crisis institucional que significa que no exista un respaldo ni legal ni procedimental para que todas las instituciones cumplan las funciones por las cuales existen y entonces se convierte la vida cotidiana en ese calvario de esfuerzo tiempo y obstáculos que transforma el hecho de trabajar en un acto “heroico” a contrapelo de las condiciones existentes: desde lograr transportarse, hasta tener acceso a un servicio estatal, hacer una gestión sobre la vivienda o cualquier trámite de orden civil, mucho peor en el orden penal. Por eso, desde esta perspectiva, la urgencia de los cambios y la radicalidad de los mismos son muy claras y directas en las plataformas de discusión ciudadana de Estado de SATS y Razones Ciudadanas y está muy atenuado en el debate sobre el mismo tema en Espacio Laical. La población está desesperada y son lentos los cambios, pero esto es sólo una frase en uno de los especialistas que debaten la temática en Espacio Laical. Esa es una de las resultantes de analizar la misma realidad desde posicionamientos epistemológicos diferentes, lo que incluye también centrar la solución en que el Estado “otorgue” o la ciudadanía como actor protagónico exija y realice, “sin tener que pedir permiso”.

Consensos y disensos, aportes y límites

Creo que es valioso el recordatorio de que Cuba ha sido siempre una nación occidental y que nada tiene que ver con la autocracia zarista desde la cual surge el modelo soviético, ni tampoco con los mandarinazgos de China. Desde siempre ha tenido una conformación cosmopolita y un desarrollo occidental antes de 1959, este planteo de Rafael Hernández coinciden con las otras plataformas de discusión ciudadana que rechazan una apropiación del modelo chino o de la nueva autocracia rusa como referentes para el cambio en Cuba.

López-Levy por su parte toma como referente los documentos internacionales de Derechos Humanos de la ONU y en ese sentido coincide con las otras plataformas de discusión cívica. Todos coinciden en la necesidad del respeto a los derechos de libertad de expresión, movilidad interna y externa, libertad de asociación y la defensa del habeas corpus como derechos básicos imprescindibles para todos los restantes. En este sentido hay consenso entre las tres plataformas cívicas de discusión mencionadas.

El disenso se produce sobre la política de EEUU hacia Cuba, un tema que tiene que ser discutido por la comunidad cubana, pero si sólo se queda en declaraciones de “bandos” no se avanza en el entendimiento mutuo. Razonar en conjunto es la vía de la reconciliación nacional.

Otro disenso es en el reconocimiento o no, y en qué cuantía y calidad de los logros sociales y culturales del período revolucionario. Discusión que no debe quedar fuera de la agenda porque no es de la izquierda o la derecha es de los ciudadanos cubanos todos.

En esta apretada síntesis he querido sobre todo, llamar la atención sobre la diversidad y calidad de los debates sobre los derechos humanos en Cuba y remito el lector a leer y escuchar los puntos de vista de estas tres plataformas de discusión ciudadana. No obstante la premisa fundamental para comprendernos es la inclusión de todos, el dejar de demonizar al que piensa diferente y sobre todo que este debate que hasta ahora se produce en “constructos cerrados” y no por decisión de los ciudadanos, se abra a los medios de difusión nacional y además cese la incomunicación horizontal de la ciudadanía. Ojalá podamos lograrlo.



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