CUADERNODECUBA: “Del desencanto a la apatía”, por Alejandro Armengol
Hace ya diez años las cazuelas sonaron en Buenos Aires y en horas barrieron con el gobierno de Fernando de la Rúa. No ha sucedido lo mismo en la Venezuela de Hugo Chávez, donde las protestas han indicado un grado de desacuerdo con el mandatario a veces creciente, pero no sin llegar al grado de una revuelta popular. En La Habana las marchas de las Damas de Blanco ―y los actos de repudio en contra de ellas lanzados por turbas del gobierno― lograron una amplia difusión en la prensa extranjera, pero también hasta el momento han mostrado la incapacidad de la población de la isla para apoyar una queja y convertirla en un reclamo masivo. Precisamente contra esta ciudadanía ―que aún permanece en calma― es que en última instancia van dirigidos los actos de repudio, los golpes, los insultos y las obscenidades.