CUADERNODECUBA: “El titiritero”, por Alejandro Armengol
No será en la galería del horror en Miami, sino en la del error, donde aparecerá Miguel Saavedra de forma definitiva, y será una suerte. El presidente de Vigilia Mambisa no pierde oportunidad alguna para mostrar la imagen más fea y estereotipada del exilio cubano en Miami, esa que el gobierno de la Isla o cualquier enemigo de la comunidad cubana quiere que se proyecte. Su persistencia ―acaba de realizar una protesta contra el concierto que ofrecerá Pablo Milanés― casi ya aterra por su constancia. Su ignorancia sepulta cualquier esperanza de simple payasería. Saavedra acaba de lanzar un ataque a los alcaldes de Miami y del condado de Miami-Dade, Carlos Giménez y Tomás Regalado, respectivamente, por permitir el uso de los “servicios públicos en los negocios de publicidad del régimen de la Habana”. Tanta estulticia puede provocar risa además de desprecio, pero no deja de causar recelo la idea de un mundo donde Saavedra tenga un poco de poder.