CUADERNODECUBA: “La patria del espía”, por Alejandro Armengol.
Entre lo mucho que se comenta sobre el recién liberado espía René González, es que éste estaría dispuesto a renunciar a su ciudadanía norteamericana para poder ser entonces deportado a Cuba.
Creo que la deportación de González es la mejor solución para ambos países, Cuba y Estados Unidos, y me parece que éste debería tener todo su derecho a renunciar a la ciudadanía estadounidense.
Sin embargo, cuando el asunto se traslada del individuo al Estado ―y en este caso la persona no es más que un instrumento de un gobierno― vuelve a resultar desproporcionada la distancia entre lo que el gobierno cubano pide o exige y lo que concede.
Cuba debería comenzar por reconocer el derecho a la doble ciudadanía, o al menos poner en práctica la ley constitucional ―vigente pero no aplicada― que hace que la ciudadanía cubana se pierde cuando un ciudadano acepta otra nacionalidad.