DESDEAQUÍ: “A media asta”, por Reinaldo Escobar.
Como ya es tradicional, en el primer lunes de setiembre han comenzado las clases en todas las instituciones docentes del sistema de educación en Cuba. Entre las peculiaridades de este curso escolar se destaca una notable disminución de la matrícula en los preuniversitarios y un aumento en los centros donde se forman los técnicos medios y los obreros calificados, lo que se corresponde con la línea raulista de tener “los pies en la tierra”. Es el adiós a las pretensiones fidelistas de que la isla se convirtiera en una tierra de científicos, donde trabajar de obrero en una fábrica o cultivar la tierra llegó a verse como un castigo, como la evidencia de ser un tarado o alguien que no supo aprovechar las oportunidades dadas por la revolución.
Este año la fiesta se ha visto menguada por la declaración de luto oficial, con motivo de la muerte del general Julio Casas Regueiro, ministro de las fuerzas armadas, vicepresidente del consejo de estado y miembro del buró político del partido comunista. Por eso las banderas se quedaron a media asta en todas las instituciones públicas y en las escuelas hubo que hacer un esfuerzo para intentar disminuir el natural entusiasmo con el que los adolescentes se reencontraban tras dos meses de vacaciones.
Pero no hay disposición burocrática capaz de reducir la exuberante explosión de las hormonas juveniles.