DILETANTESINCAUSA: “Dos filmes entre el arte y la política”, por Roberto Madrigal.
Exceptuando el desastre de Leatherheads (2008), las otras dos aventuras de George Clooney como director mostraban un estilo contemplativo, en el cual a los personajes se les daba tiempo a desarrollar sus cualidades, con un ritmo pausado que convidaba a la introspección y que si bien se mantenía dentro de los cauces del cine convencional, no respondía completamente a los cánones del cine comercial. Era una apuesta interesante que quedaba a medio camino entre arte y espectáculo, que finalmente resultaba frustrante por su timidez estética. Este fue el caso de Confessions of a Dangerous Mind (2002) y de Good Night and Good Luck (2005).
A pesar de sus obvias referencias y quizá pretensiones de tragedia shakesperiana, con su palmario título, The Ides of March (2011) no pasa de ser una vulgarización modernizada de Julio César, en la cual el único conspirador parece ser mas un torpe espontáneo que se lanza al ruedo por pura emoción, un Bruto sin su entorno, que de fiel creyente pasa a ser, por virtud de una aventura erótica malograda y un acto de estupidez inexplicable, el hombre que se aprovecha de un secreto para chantajear y permanecer a la sombra del poder.