DILETANTESINCAUSA: “El debate intelectual”, por Roberto Madrigal
El reciente monólogo a tres voces perpetrado durante la reciente Feria Internacional del Libro, por los corifeos Leonardo Padura, Reinaldo González y Senel Paz, melodramática y escamoteadoramente titulado “Tan cerca y tan lejos. Literatura cubana de autores residentes fuera del país”, no solo ha suscitado numerosas y merecidas respuestas, sino que ha puesto en la palestra, una vez más, el tema de la posibilidad de un debate intelectual entre las mal llamadas “dos orillas” de la cultura cubana.
Hay dos dificultades fundamentales que habría que vencer primero para que el debate tuviera sentido. La primera de ellas es que en Cuba, a no ser los disidentes, no hay intelectuales en la definición amplia del término. Stefan Collini ha hecho una de las definiciones más universalmente aceptadas del concepto de intelectual. En primer lugar está el hecho subjetivo: un intelectual es aquel que lee mucho, le interesan las ideas y se dedica a “la vida del pensamiento”. Es a lo que la mayoría de la gente se refiere cuando hablan de un tipo intelectual. El segundo aspecto es el hecho sociológico, que describe a cualquier persona con un título universitario. Es lo que define el diccionario, las personas que se dedican profesionalmente al estudio o a actividades que requieren un empleo prioritario de la inteligencia. Hasta aquí, muchos cumplen con la definición. Pero el tercer aspecto, que es el más importante para los asuntos que nos interesan, es el papel cultural. Dice Collini que un intelectual es alguien que primero obtiene un nivel de logro creativo, analítico o académico y que a partir de ahí usa los medios de difusión para comprometerse con las preocupaciones de un público más amplio, convirtiéndose en una voz reconocida. Es quien se involucra en la discusión pública de los asuntos de política pública. Este aspecto de la definición no la cumple ningún escritor o artista oficial, porque como bien señala en un artículo reciente Antonio José Ponte en Diario de Cuba, ”hablan... desde el centro de un mundo del cual uno puede alejarse, pero al que tiene que volver si de veras desea alcanzar cumplimiento”.