ELBLOGDEJERÓNIMO: “Han perdido la regla”, por Lillianne Ruíz
A veces uno tiene la absurda idea de que si los soldaditos del poder estuvieran leyéndonos, hasta ellos podrían comprendernos. Que incluso aunque no estuvieran de acuerdo con nosotros entenderían que en el mundo que soñamos habría espacio para todo el mundo y solo se penalizaría el crimen, por supuesto. Crimen es todo lo que atenta contra la integridad de cualquier ser humano. Pero hay que comenzar por observar, comprender, enunciar lo más cercano posible a la verdad el significado de este misterio que es nuestra humanidad. Incluso cuando tomo conciencia de que soy la persona detrás de mis ojos no sé si mi nombre es realmente Lilianne. Existe la cultura, la religión, la filosofía. Pero existe el dolor, la muerte, el sufrimiento. Y no se le debe causar ninguna de esas cosas a nadie. Tal vez si no tuviera primero por delante el obstáculo y la guerra de la Seguridad del Estado contra los cubanos, condenaría la guerra del Pentágono. Desde aquí, conociendo la esencia de los totalitarismos, el desfasaje con la ética que mejor se ha avenido a la felicidad de los seres humanos, sin preferir un mal a otro mal, me preocupa una decidida milésima de segundo menos que sea Occidente quién posea armas de destrucción masiva y no los sultanatos religiosos, ni Corea, ni Venezuela, ni Cuba. Porque en los países de “izquierda”, los “socialistas”, la ley la dicta un líder protegido por miles de súbditos, y esa ley, cuando ya el caudillo se las ha agenciado para encarcelar nuestra libertad y nuestros derechos, se viola de un día para otro. Y eso significa que teniendo ellos, los caudillos socialistas, armas de destrucción masiva, no solamente los disidentes serían exterminados como lo fueron los judíos en Auschwitz, sino que las armas nucleares se dispararían más rápido. Porque en estos países la mutación ha sido peor, nunca hemos sido buenos en la historia, detrás de Hitler y Stalin hubo una ideología y detrás de la Inquisición hubo una doctrina, el dolor de los seres humanos no estaba contemplado en ninguna de las instituciones de exterminio de personas acusadas de disentir o de ser racialmente inferiores o ideológicamente marginales. En Cuba, esos jóvenes de los que gusta el Papa Ratzinger han sido educados en una ideología que en algún momento intentó situar a la Revolución cubana como Paradigma Universal de virtud y justicia. Todavía el General presidente de Cuba dice “toda la justicia”. Cuando alguien dice “toda la verdad” o “toda la justicia”, está mintiendo.