ELMUNDO: Cadáveres amados los que un día, por Gina Montaner.
Durante su estadía en Chile en 1971, difícilmente Fidel Castro le habló a Salvador Allende del poema dedicado por José Martí a unos jóvenes estudiantes cubanos, ejecutados por los españoles un siglo antes. Castro, cuya naturaleza es violenta, aprovechó aquel viaje para regalarle a su amigo una metralleta de asalto AK-47. Allende, en cambio, partidario de vías más pacíficas, seguramente halló fuera de lugar el estrafalario presente. El tiempo y los acontecimientos no le dieron la razón.