ELMUNDO: “Pequeña serenata nocturna”, por Martín Santiváñez Vivanco
Una canción de Silvio Rodríguez, el viejo trovador del castrismo, regresa cada cierto tiempo a mi conciencia para recordarme, como un latigazo infame, que en el corazón de Latinoamérica una gran isla se consume bajo la feroz dictadura de los Castro.
Rodríguez, poeta al servicio del régimen, compuso hace ya muchos años una rara joya titulada “Pequeña serenata diurna” que empieza con estas líneas: “Vivo en un país libre, / cual solamente puede ser libre / en esta tierra / en este instante / y soy feliz porque soy gigante”.
Irónico destino el de los juglares revolucionarios. Tener que cantarle a un puñado de utopías ideológicas que se desdibujan conforme pasa el tiempo, trituradas por la férula de caudillos que sólo anhelan sucumbir bajo el manto del poder.