ELNUEVOHERALD: “Los golpecitos de rosa”, por Alejandro Ríios
El director y guionista de cine cubano Eduardo del Llano concluye la saga de su personaje emblemático, Nicanor O’Donell, iniciada en Monte Rouge (2004), con un décimo cortometraje titulado Exit, que terminó en enero de este año.
En el decálogo, O’Donell suele ser el cubano sufrido y atribulado en un país donde impera el absurdo. El cine cubano no ostenta una colección de viñetas tan mordaces sobre el régimen que las engendra. La vapuleada Alicia en el pueblo de Maravillas (1991) pudiera ser un antecedente y del Llano se encuentra entre sus guionistas.
Las desventuras de O’Donell llegan filmadas sin alardes estilísticos que pudieran interferir en el diáfano desarrollo de sus argumentos. El director carga la mano en la especialidad que mejor maneja: el guión, ingeniosos por sus giros inesperados y elocuencia. Se rodea también de experimentados actores que integran una suerte de cofradía.