ELNUEVOHERALD: “Vándalos en Washington”, por Alejandro Armengol
Desde que finalmente Ronald Reagan pudo ganar una y luego otra elección presidencial, un grupo cada vez mayor dentro del Partido Republicano está empeñado en destruir la sociedad norteamericana, como se le conoce hasta ahora, y sustituirla por otra en que impere la ley de la jungla. Su afán demoledor es comparable a los barbudos de Castro o los bolcheviques de Lenin.Son fanáticos ideológicos al igual que los trotskistas y los grupos radicales musulmanes, y para ellos no existe el término medio, el razonamiento común y el balance. Entre demagogos, explotadores y políticos de pacotilla, el Congreso y en especial la Cámara de Representantes de este país se ha convertido en una olla de grillos en que parece imperar el desatino, donde reinan los intereses de un grupo cada vez más poderoso, que se dedica a invertir sumas millonarias en la política para imponer sus dictados. Lo demás es ruido, frases huecas, consignas y prejuicios que varios charlatanes con vertidos en legisladores han utilizado como parte de sus recursos para llegar a Washington. Todo ello gracias a un electorado que cada vez es más apático, más inculto y más indolente.Si hubiera al menos una pizca de decencia en Washington, los republicanos en estos momentos estarían corriendo detrás de un buen equipo de abogados, para que representaran al expresidente George W. Bush y otros personeros de la pasada administración, que merecen ser enjuiciados como criminales de guerra.