ELPAÍS: “El silencio de Raúl Castro”, por Yoani Sánchez
La estética de los actos políticos en Cuba ha envejecido junto a sus protagonistas. Antes, el público se mantenía de pie en la plaza y coreaba consignas sin parar. Ahora, ya solo se lanzan vivas cuando la pausa del orador así lo señala. Una abultada zona de sillas permite a las primeras filas de dirigentes sentarse mientras dure el suceso. Algunos asientos especialmente acolchados para los de más alto nivel. Por detrás de ellos, la quieta multitud parece conocer al dedillo lo que ocurrirá sobre la tribuna.