ELPAÍS: “Fidel Castro, al infierno; los republicanos, en el limbo”, por Antonio Caño
En su primera aproximación al voto hispano, los principales candidatos presidenciales del Partido Republicano dejaron patente en el debate de Florida, no ya que se encuentran muy lejos de los intereses de esa comunidad, sino que ni siquiera conocen su pensamiento actual.
Newt Gingrich y Mitt Romney cruzaron en el debate un par de ironías de mal gusto sobre el futuro de Fidel Castro que quizá satisfaga a un arcaico y minoritario sector del exilio, pero que en absoluto es la respuesta a las preocupaciones que hoy tienen los cubanos en este país.
El moderador, Brian Williams, preguntó, con buen criterio, cuál sería su reacción en el caso de que la muerte de Fidel Castro provocase una salida masiva de cubanos hacia EE UU. En lugar de responder, Romney dijo que lo primero que haría sería “agradecer al cielo que Fidel Castro haya vuelto con su creador y sea enviado a otra tierra”. Gingrich tomo el relevó para precisar: “No creo que Fidel vaya a encontrarse con su creador; creo que más bien va a ir a otro lugar”.
Ja, ja, ja. Es posible que el comentario provocase algunas sonrisas entre los abuelos que juegan al dominó en la Calle Ocho, pero difícilmente va a satisfacer a decenas de miles de jóvenes cubanos que hoy luchan por un difícil futuro en Florida y a los que Fidel Castro, con quien no simpatizan, les preocupa más bien poco.