ELPEQUEÑOHERMANO: “¿Política médica o medicina política?”, por Ernesto Morales Licea.
Hace poco menos de un año viví dos semanas pensando que tenía un cáncer en mis ganglios. En noviembre de 2010, un equipo de patólogos del Hospital Provincial “Carlos Manuel de Céspedes” de Bayamo firmó un papel amarillento que, a máquina de escribir y con varios errores de mecanografía, me dictaminaba un Linfoma de Hodgkin tipo Esclerosis Nodular.
La noticia no tardó en correr como pólvora en una ciudad de doscientas mil personas donde mi nombre, debido a enfrentamientos periodístico-políticos, había cobrado desafortunada notoriedad.
Quince días más tarde, otro equipo de patólogos, estos pertenecientes al Hospital “Hermanos Ameijeiras” de La Habana, haría explotar a mi madre en un llanto acumulado, al decirnos que aquel dictamen no era más que un monstruoso error.
Los exámenes repetidos en La Habana a mis ganglios mostraban una alteración (hiperplasia) quizás producto de un antiguo proceso viral, que no contenía presencia alguna de malignidad.