ELPERIÓDICO: “Los necios e insoportables hijos de…”, por Xavier Sardà.
Los hijos de los dictadores son de órdago. Los deGadafi no tienen desperdicio: futbolista inútil y drogadicto, abogada que pide sangre hasta el final y defendió a Sadam Husein, el bueno que iba a suceder a su padre y que anunció ríos de sangre cuando arreciaron las protestas en el país, el encargado de seguridad maltratador de su propia esposa... y así.
Los ejemplos son incontables: Kim Il-sung, el dictador norcoreano, dejó en el trono a su hijo Kim Jong-Il.
Gamal Mubarak se perfilaba como el nuevo presidente de Egipto antes de la sublevación. El actual criminal de Siria, Bachar el Asad, es hijo de un genocida de triste recuerdo, Hafez el Asad. En Haití, Papa Doc dejó a su vástago, Baby Doc, que siguió con las crueldades criminales aprendidas de su progenitor. En Rumanía, Nicu Ceausescu -otra joya- estaba destinado a suceder a sus padres.